Las promociones a meses sin intereses pueden facilitar algunas compras, pero también convertirse en una carga económica cuando se acumulan pagos que superan la capacidad financiera de los consumidores.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) recomienda aplicar una regla antes de aceptar cualquier promoción: las mensualidades de todas las deudas no deberían superar el 30 por ciento de los ingresos y el producto adquirido tendría que durar más tiempo del que se tardará en pagarlo.
Esto significa que, si una persona recibe 15 mil pesos mensuales, lo recomendable es que el conjunto de sus compromisos crediticios no rebase los 4 mil 500 pesos. Sin embargo, este porcentaje es una referencia general y debe ajustarse a los gastos indispensables de cada hogar.
Comprar un teléfono por 500 pesos mensuales, una televisión por 600 y otros artículos por cantidades similares puede parecer una decisión accesible. El problema aparece cuando las mensualidades se acumulan y comienzan a consumir una parte importante del presupuesto familiar.
De acuerdo con información del Banco de México, al cierre de 2025, aproximadamente el 48.7 por ciento de las tarjetas de crédito incluidas en su cartera comparable registraba promociones a meses sin intereses, lo que refleja la presencia de este mecanismo de financiamiento entre los consumidores.
Aunque estas promociones permiten distribuir el costo de una compra sin pagar intereses cuando se cumplen las condiciones establecidas, también comprometen ingresos futuros que podrían necesitarse para alimentación, vivienda, transporte o emergencias.
La Condusef sugiere reservar este financiamiento principalmente para artículos duraderos, como electrodomésticos, computadoras y otros bienes que seguirán utilizándose después de terminar de pagarlos.
Por el contrario, desaconseja recurrir a mensualidades para gastos frecuentes, como la despensa, ya que podrían acumularse nuevas deudas antes de liquidar las anteriores.
También recomienda comparar el precio de contado con el ofrecido a plazos, revisar las condiciones de la promoción y verificar que cada mensualidad pueda cubrirse puntualmente.
Un aspecto fundamental es distinguir entre el pago mínimo de la tarjeta y el pago necesario para evitar intereses, pues cubrir únicamente el primero puede generar cargos financieros sobre otros saldos pendientes.
Finalmente, el organismo recuerda que una promoción no representa necesariamente un ahorro. La verdadera ventaja de comprar a meses sin intereses consiste en adquirir un producto necesario sin pagar un costo financiero adicional y sin poner en riesgo la estabilidad económica del hogar.