Cuauhtémoc Cárdenas 1934-2026: nunca olvidemos que sólo mueren quienes son olvidados

Behavioral Economics

En medio de una crisis no menor en nuestro marco institucional electoral y en plenas vísperas de los días de Todos los Santos y de los Muertos 2026, el pasado 28 de octubre falleció a sus 92 años Cuauhtémoc Cárdenas (1934-2026), protagonista de nuestra historia política contemporánea. Apenas dos semanas antes, a mediados de este mismo mes de octubre, habíamos tenido en El Colegio de México en la Ciudad de México un coloquio basado en el libro de este 2026 del historiador Sven Beckert Capitalism, una historia global del Capitalismo. Una idea central de Beckert es que desde su nacimiento en el siglo XV, el Capitalismo ha sido significativamente privado y público al mismo tiempo: ha requerido de un estado no sólo promotor de la eficiencia económica, sino además con la suficiente fuerza como para poder aterrizar sus ideas en hechos. En este sentido, el “ingeniero” también fue un protagonista de nuestra historia económica contemporánea. En particular, por el lado político, nuestra democracia, todavía joven, imperfecta, y frágil, es impensable sin el ingeniero. En el frente económico, los actuales retrocesos globales del Neoliberalismo, México incluido e implícitamente reconocidos en el último Nobel de Economía anunciado apenas a principios de este mes de octubre, también son difíciles de imaginar sin las ideas y, no menos importante, el activismo de hombres como Cárdenas. Independientemente de mis preferencias económicas y políticas (más sobre éstas al final de este artículo), por la sola consistencia de sus ideas y activismo a lo largo de toda su vida, para mí buena señal de su calidad ética, celebro, como lo hizo en 2024 la UNAM por sus 90, su vida, y, como bien canta una popular canción de esta temporada de Muertos, vivo seguirá mientras no lo olvidemos.      En la celebración de la UNAM participaron el economista (y rector) Leonardo Lomelí, Rolando Cordera, también economista, y el historiador Javier Garciadiego. El historiador siendo, bueno, historiador, se hizo cargo de la biografía. Pero como un buen plañidero, en un buen sentido, de lo poco que hemos cultivado el arte de la biografía en la lengua española, Garciadiego abordó en un solo vuelo del pensamiento vida y valores del ingeniero. Empecemos por la primera.   Javier Garciadiego empezó su biografía de Cárdenas con su fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y su participación en la elección presidencial de 1988 contra el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que llevaba 60 años reteniendo la presidencia sin ninguna interrupción. Tras una elección seriamente cuestionada, tanto que todavía quedan serias dudas sin resolver 40 años más tarde, el PRI terminó sumando otros 6 años de presidencia a su currículum. Pero la sacudida política que experimentó México en 1988 fue tal que 12 años más tarde, en el año 2000 y por primera vez en 72 años, el PRI finalmente cedió la presidencia. Importantemente, todo dentro del marco institucional del país. Imposible concebir esta democratización sin Cárdenas. Además, con su triunfo como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, en 1997 se había convertido en el primer gobernante de la capital de México elegido directamente por la gente.   Leonardo Lomelí resumió su semblanza de Cárdenas en “4 ejes”: pluralidad de ideas, diálogo informado, pensamiento crítico, y promoción de la unidad. Alertando sobre el actual desarrollo a una escala global de una atmósfera social, económica, y política propicia para los autoritarismos, Lomelí aplaudió la “incansabilidad” del homenajeado en la defensa de la democratización de la educación y la información, y de la libertad de expresión, ambas necesarias para el ejercicio de una ciudadanía activa y bien informada. “¡Gracias por su ejemplo y lucha en la construcción de un México más justo, libre, y democrático!”, concluyó el rector de la UNAM.   Para Rolando Cordera, el carácter abierto y respetuoso, es decir la tolerancia, de Cárdenas es una consecuencia perfectamente natural de una consciencia con sólidas bases históricas de que no somos una nación ni homogénea ni estática.   Garciadiego complementó su biografía con una apreciación que resaltó su “ética política, su sentido de responsabilidad histórica, y su decoro permanente, honestidad, rectitud, y educación”.   ¿Y cómo respondió el homenajeado? El ingeniero nos recordó que la construcción de nuestra democracia ha sido un trabajo de muchos “talentos”, intelectuales y activistas incluidos. Entre 1988 y 2024, por ejemplo, se perdieron 800 vidas, “crímenes que se mantienen en la impunidad”. “Porque la historia no fue ni simple ni lógica, estamos obligados a no bajar la guardia nunca”. Por último, reafirmó su convicción de que “indispensables reformas económicas deben ser acompañadas de indispensables reformas sociales”. Y esto me lleva, para cerrar este artículo, al ingeniero y mis preferencias económicas y políticas.   “Indispensables reformas económicas deben ser acompañadas de indispensables reformas sociales”: ¡Cómo me gustó esta versión cardenista del que en mi opinión es el problema económico más importante: la disyuntiva entre eficiencia y justicia! Sí, la competencia económica ha mostrado una y otra vez aquí y allá ser buena para la eficiencia económica. Pero por el principio principal [sic] de la Economía, “no hay mal que por bien no venga” [sic], también ha mostrado una y otra vez aquí y allá que sin frenos, la libertad económica fácilmente degenera en un corrosivo libertinaje económico, corrosivo del tejido social. ¿Qué tan libre debería ser una economía? Hemos estado pensando en este problema por al menos 250 años, y seguimos sin saber. Ni siquiera sabemos si tiene solución. Y éste es el corazón de mi desacuerdo ideológico con Cárdenas: mi sesgo es hacia la “derecha”, el suyo hacia la “izquierda”. ¿Qué hacer? ¡“La tolerancia es necesaria para cualquier nación heterogénea y dinámica, México incluido”, dice el “ingeniero”!  
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