Servicio

Dar con amor para nutrir, desde la firme intención de hacer un regalo a una persona, grupo o causa, es abrir una puerta por la que entra la luz de la Conciencia a la vida propia.  ¿Recuerdas esa sensación que viene a la inmediatez, después de haber ayudado desde la abundancia, o haber realizado con entrega tu trabajo y observar el beneficio que pudiste brindarle a ese ser que ahora está mejor?   Es como  si el corazón se expandiera y después viene una sonrisa. Sientes gratitud y no es desde el ego lastimado sino que más bien, brota desde la profundidad del Alma. Cuando alguien más te permite servir, quien te está haciendo un regalo a ti es Él, Ella o Ellos, porque te están brindando la oportunidad de la trascendencia. Te están colocando de frente un escalón más hacia el amor fraternal y propio. Participar en una buena acción , desde una ayuda ordenada y con sinceridad es un acto de amor propio.   Y habrá que preguntarnos también ¿A quien o quienes hemos estado sirviendo en nuestra vida? ¿A proyectos  que dañan o que benefician? ¿ Dentro de nuestra labor en una institución, o de forma particular, como es nuestro servicio? ¿ Lo hacemos con empatía, con entrega, con diligencia? ¿O bien le podemos inyectar de mala energía a otra persona su día entero con nuestras muecas, desagrado o mala entraña?   Tal vez la persona que vino a pedir nuestro servicio, de cualquier índole, está pasando por una profunda soledad, duelo, enfermedad o un muy mal momento y si nosotros le regalamos una sonrisa sincera, es muy posible que le demos la oportunidad de reconectarse con un rayito de esperanza o fe.    El servicio que hacemos en el hogar, por nuestros familiares, para contribuir en crear un ambiente agradable en  donde habitamos, ¿lo hacemos desde el respeto o desde la queja, la frustración y el reproche? Si miramos a cualquier dirección, todo es servicio. ¿A dónde acudimos para cubrir nuestras necesidades? ¿A lugares que sirven a nuestra salud integral? ¿O a sitios que sirven a nuestra adicción, deterioro y auto abandono?   En tu organización ¿A quién sirves? Porque en todo momento estamos dando de nuestra energía para alimentar a formas de pensamiento oscuras, densas y destructivas o bien luminosas, benéficas y que construyen. ¿Quién te sirve a ti? ¿Te has detenido a expresarle tu gratitud sincera? ¿Le has brindado ese regalo?   Cuando se vive desde el egocentrismo, es muy difícil reparar en los milagros diarios, en el cuidado que toda la red organizada está sirviendo a nuestra vida, proyectos y supervivencia. Por ende, es importante comprender que la mancuerna servicio-gratitud son dos caras de la misma moneda. Una moneda valiosa.   El servicio puede curar una adicción terrible. El servicio, puede crear milagros. El servicio con amor, puede salvar vidas, mejorar entornos y reconstruir ruinas. Pero es sumamente importante localizar en el interior desde donde se está realizando.   En una ocasión, en un taller de desarrollo humano, comunicación organizacional y constelaciones organizacionales en el que tuve la fortuna de servir, pude notar como cada uno de los integrantes tenían una razón por la cual pertenecían y servían en dicha institución, por supuesto, todas muy nobles, pero nunca olvidaré que la persona que habitaba más el espacio desde la alegría, el entusiasmo, el amor y la luz, fue aquella que servía con pasión al futuro de los niños y niñas, si claro, lo hacía para recibir su sustento, pero más allá de eso, tenía la visión y la firme convicción de mejorar la crianza y la educación para las infancias y se notaba.   Ella, esa Maestra, era la que sostenía energéticamente a ese grupo, como un árbol frondoso, lleno de frutos, que daba sombra y vida. Su servicio, era desde el amor más profundo a la humanidad. Y estoy segura de que ese cariño, llegará a trascender más allá de lo que ella pueda imaginar.   Te invito a darte la oportunidad de servir con amor, amabilidad y entrega y abrirte a recibir y agradecer el servicio amoroso que otros(as) te brindan y de esa forma seguir tejiendo la red de la Conciencia, hacia un mundo más luminoso y bondadoso.  Gracias por caminar juntos(as).   Tu terapeuta. Claudia Guadalupe Martínez Jasso.
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