La crisis hídrica en Guadalajara ha alcanzado niveles críticos para los residentes del barrio de Mexicaltzingo, una zona histórica y comercial donde los vecinos denuncian la recepción de agua contaminada y la falta constante de suministro.
Carlos Scheel, habitante de la zona, expuso que la problemática se ha agudizado desde el mes de mayo, afectando gravemente a la población, especialmente a los adultos mayores que residen en este sector.
"La verdad es que la situación aquí en el centro de Guadalajara, tu servidor vive en el barrio de Mexicaltzingo, es sumamente grave, sumamente grave", dijo Scheel.
El suministro, gestionado por el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado, ha presentado irregularidades que los ciudadanos califican como una deficiencia en el servicio.
Según los testimonios, el agua que llega a los hogares presenta olores fétidos y una coloración que varía entre amarillento y café, lo que ha derivado en afectaciones directas a la salud de los habitantes, quienes han reportado casos de dermatitis aguda, sarpullido e infecciones oculares.
"Desde el mes de mayo empezamos a sufrir afectaciones gravísimas en la calidad del agua que llegó a salir con un olor realmente asqueroso y con un color primero amarillento y después café", señaló.
La situación se complicó tras el anuncio oficial de tandeos, medida que los vecinos consideran insuficiente y mal ejecutada. La intermitencia en el servicio ha obligado a los ciudadanos a buscar alternativas para sus necesidades básicas, llegando incluso a la compra de agua embotellada, lo que ha generado denuncias sobre una posible especulación en los precios de este recurso esencial.
"Es una situación totalmente inhumana y es una grave violación de nuestros derechos humanos", enfatizó Scheel.
Además de la crisis sanitaria, los vecinos han manifestado su preocupación por la posible intención de privatizar el recurso hídrico en el estado.
Carlos Scheel señaló que la falta de mantenimiento en la infraestructura y la omisión de sanciones a empresas que contaminan las cuencas, como la de Chapala, son factores que agravan el desabasto.
Asimismo, los residentes han expresado su descontento ante la falta de seguridad durante las manifestaciones ciudadanas recientes, donde denunciaron la presencia de grupos que amedrentaron a los asistentes.
"Estamos claramente en la idea de que hay un plan privatizador del recurso", afirmó.
La falta de agua ha provocado daños en las instalaciones domésticas, donde los sedimentos han obstruido tuberías y dejado marcas permanentes en los sanitarios.
A pesar de los esfuerzos ciudadanos por instalar filtros o limpiar tinacos, la calidad del agua suministrada impide su uso para actividades básicas como el aseo personal o la limpieza del hogar, manteniendo a los habitantes en una incertidumbre constante sobre cuándo se restablecerá el servicio de manera regular.