La detección de flúor, arsénico y otros metales pesados en distintas zonas de San Luis Potosí mantiene en alerta a las autoridades. A esto se suma que menos del 35 por ciento de las plantas de tratamiento de aguas residuales del estado opera actualmente, informó Darío Fernando González Castillo, director local de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).Alerta de Conagua y monitoreo de presasEl titular de Conagua en el estado explicó que el organismo trabaja junto con autoridades sanitarias en mesas de coordinación para definir planes de contingencia. No obstante, advirtió que hacen falta medidas preventivas, instalaciones para potabilizar el agua y acciones de remediación.En cuanto a las presas San José, El Peaje y El Realito, aseguró que se mantienen bajo monitoreo permanente. Además, alertó sobre las descargas de aguas residuales sin tratamiento, especialmente en la región Huasteca. En ese contexto, señaló que los municipios de Huehuetlán y Coxcatlán ya presentaron proyectos para construir plantas de tratamiento.Una crisis documentada desde hace añosLa preocupación externada por Conagua coincide con investigaciones científicas que desde hace más de una década han documentado la problemática. De acuerdo con el Grupo Universitario del Agua (GUA) de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), al menos el 13% de los pozos de la zona metropolitana presenta contaminación, principalmente por fluoruro y arsénico.Como parte de la Agenda Hídrica 2025, especialistas de la Facultad de Ingeniería analizaron más de 300 muestras de agua de pozos urbanos, agrícolas e industriales, detectando que una proporción significativa rebasa los límites permisibles para consumo humano.Origen natural agravado por actividad humanaLos especialistas coinciden en que, si bien parte de la presencia de estos elementos se debe a la composición geológica natural, existe un deterioro progresivo por actividades en superficie. Al menos el 13% de las muestras presentan un impacto claramente antropogénico, lo que evidencia filtraciones de contaminantes desde la superficie hacia los acuíferos, incluso en zonas profundas.Entre los hallazgos más preocupantes destaca la coocurrencia de arsénico y fluoruro, además de la presencia de uranio en menores concentraciones y nitratos asociados a residuos urbanos, agrícolas e industriales. A estos contaminantes se suman otros detectados: microplásticos, mercurio, coliformes, grasas y aceites, lo que agrava la crisis hídrica que ya no solo es por escasez.Riesgos graves y acumulativos para la saludEl riesgo para la población es severo porque los efectos no son inmediatos, sino acumulativos. La investigadora Paola Elizabeth Díaz Flores, de la Facultad de Agronomía y Veterinaria e integrante del GUA, advirtió que desde 2007 hay indicios claros de esta contaminación y que el agua distribuida llega en algunos casos con una concentración de fluoruro de hasta 3.5 miligramos por litro, cuando la Norma Oficial establece un límite máximo de 1 miligramo por litro.La ingesta prolongada de fluoruro puede provocar fluorosis dental y esquelética, afectaciones cognitivas en menores y deformaciones óseas, mientras que el arsénico está relacionado con daños en la piel, problemas cardiovasculares y diversos tipos de cáncer, incluidos hígado, riñón, cerebro, piel, pulmón y vejiga.El especialista Antonio Cardona Benavides advirtió que niñas y niños son los más vulnerables. Además, hervir el agua no elimina el problema, al contrario, lo concentra: “Cuando se reduce el volumen del agua, se duplica la cantidad de sustancias tóxicas que terminamos ingiriendo”.Tecnología insuficiente y controversia políticaEl GUA ha puntualizado que la cloración, si bien elimina contaminación biológica, no funciona para remover fluoruro y arsénico. El método más adecuado a nivel internacional es la ósmosis inversa, el mismo que utilizan las purificadoras, por lo que los procesos fisicoquímicos actuales de las plantas potabilizadoras resultan insuficientes.La alerta científica generó controversia luego de que el alcalde capitalino, Enrique Galindo Ceballos, cuestionara la vigencia del estudio. Ante ello, el GUA aclaró que los datos son totalmente actuales, derivados de investigaciones continuas desde 2024 hasta la fecha y sustentados en metodologías sólidas y análisis de laboratorio.Exhorto a Interapas y llamado a coordinaciónAnte este panorama, en el Congreso del Estado el diputado Emilio Rosas Montiel propuso un Punto de Acuerdo para exhortar al organismo operador Interapas a fortalecer las medidas para mejorar la calidad y los análisis periódicos del agua. El legislador subrayó que la contaminación puede empeorar debido a que la zona metropolitana también enfrenta problemas de sequía y escasez.Especialistas de la UASLP insisten en que la solución no es abandonar las fuentes actuales, sino implementar estrategias urgentes, coordinación entre los tres niveles de gobierno y decisiones basadas en ciencia. “La gestión del agua debe ser integral y coordinada, sin fragmentarse por divisiones territoriales”, subrayó Cardona Benavides.