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Israel, ante sus elecciones más divididas

Estas son las claves de cara a las elecciones en Israel

Israel arranca este martes la campaña para unas elecciones parlamentarias históricas -las primeras tras el 7 de octubre de 2023- con un país que aún no ha pasado página y una sociedad profundamente dividida, mientras su Gobierno continúa bombardeando Gaza.   Hasta ahora, las encuestas realizadas por medios israelíes han coincidido en reflejar un panorama prácticamente empatado para la actual coalición de Gobierno, liderada por Benjamín Netanyahu, y otra de centro-derecha sionista que, principalmente, promete pedir cuentas al primer ministro por su 'modus operandi' antes y después del ataque de las milicias gazatíes hace tres años.   Estas son las claves de cara a las elecciones en Israel.   1.- Aritmética y 'acuerdo de excedentes'   Israel cuenta con un sistema parlamentario proporcional de listas cerradas, en el que los ciudadanos votan por partidos o alianzas, no directamente por el primer ministro. Los 120 escaños de la Knéset se reparten entre las formaciones que superan el umbral electoral del 3,25 %.   Los escaños se distribuyen proporcionalmente mediante el método Bader-Ofer, que asigna primero los enteros correspondientes a cada lista y reparte después los restantes. El sistema permite además 'acuerdos de excedentes' entre partidos afines para aprovechar mejor los votos y optimizar su representación.   2.- Dos bloques ajustados   La contienda se articulará en torno a dos grandes bloques: el de Netanyahu, integrado por el Likud, los ultranacionalistas Poder Judío y Sionismo Religioso, y los ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá; y el opositor, encabezado por Gadi Eisenkot (Yashar!), junto a formaciones de derecha como Beyajad e Israel Beitenu, y el centroizquierda de Los Demócratas.   Los últimos sondeos no dan una mayoría clara a ninguno de los bloques: Maariv da 52 escaños a cada uno; Kan -el más reciente-, 53 al gubernamental y 51 a la oposición; i24NEWS, 60 y 48; y el Canal 13, 55 y 50, respectivamente. Las dos listas de partidos árabes -Lista Conjunta y Raam- obtendrían entre 12 y 15 diputados, y podrían resultar decisivos para formar Gobierno.   3.- Gaza y el 7 de octubre   Aunque la guerra en Gaza sigue teniendo consecuencias humanitarias, con más de 74.000 gazatíes muertos por fuego israelí en los últimos tres años, el fin de la ofensiva no ocupa un lugar central en la campaña electoral. Ni siquiera el bloque opositor ha planteado públicamente esta posibilidad.   No obstante, ha centrado la mayor parte de sus esfuerzos en perseguir las fallas en materia de seguridad que propiciaron el 7 de octubre.   La oposición asegura, además, que impulsará una comisión de investigación independiente, a la que Netanyahu lleva meses oponiéndose, para depurar responsabilidades.    4.- Reclutamiento de ultraortodoxos   Uno de los grandes ejes de la campaña es el reclutamiento de judíos ultraortodoxos para paliar el déficit de 12.000 soldados reconocido por el Ejército israelí, que necesita efectivos adicionales en Gaza, Cisjordania, Líbano y la frontera con Siria. Históricamente exentos por dedicarse al estudio de la Torá, los ultraortodoxos quedaron obligados a cumplir el servicio militar tras un fallo del Tribunal Supremo en 2024.   Netanyahu ha evitado endurecer las medidas contra quienes eluden el reclutamiento para no perder el apoyo de sus socios ultraortodoxos. La oposición promete revertir esta política, aunque se enfrentaría a la resistencia de una comunidad que representa ya el 15 % de la población israelí.   5.- Criminalidad y voto árabe   El voto de los palestinos con nacionalidad israelí puede ser crucial para desbloquear un hipotético empate electoral entre ambos bloques, pero el descrédito de esta comunidad -que supone el 20 % de todos los habitantes- hacia el sistema político de Israel ha lastrado habitualmente sus tasas de participación.   Para esta minoría, que suele decantase por la Lista Conjunta árabe o por Raam, la prioridad es combatir la ola de violencia mafiosa y la criminalidad que está sacudiendo sus localidades bajo la pasividad del ministro de Seguridad Nacional israelí, el supremacista Itamar Ben Gvir.    6.- El voto joven   El sufragio de los más jóvenes también puede tener un papel relevante en estas elecciones. El 74 % de los israelíes de entre 18 y 22 años que votarán por primera vez se identifica con la derecha o la centroderecha, según una encuesta del Canal 12 realizada en septiembre.   El porcentaje supera al registrado entre el conjunto de la población adulta, del 67 %, de acuerdo al mismo sondeo.   7.- Israelíes en el extranjero   Entre 2023 y 2025, unos 269.000 israelíes permanecieron en el extranjero durante al menos tres meses consecutivos, según un estudio de la Universidad de Tel Aviv. Y es que a la inseguridad tras los ataques del 7 de octubre se sumó el descontento con el rumbo político del país, especialmente entre sectores seculares.   Ante la imposibilidad de votar desde el extranjero, la iniciativa ciudadana Fly & Vote promueve y financia vuelos para que los expatriados regresen a Israel y participen en las elecciones, con al menos 53.000 viajeros previstos. El Likud de Netanyahu intentó frenar el proyecto ante la Comisión Electoral Central, al considerar que podía favorecer a la oposición, pero acabó retirando la demanda.
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