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Mejora la pobreza monetaria en América Latina pero aumenta la extrema

La pobreza extrema ha aumentado con respecto a 2014 y afecta a 65 millones de latinoamericanos, el 9,7 % de la región

En el marco del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se celebra el 17 de octubre, la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) señala que en América Latina han mejorado los datos de pobreza monetaria, hasta representar solo el 24,8 % (167 millones de personas) de la población.   Sin embargo, advierte que la pobreza extrema ha aumentado con respecto a 2014 y afecta a 65 millones de latinoamericanos, el 9,7 % de la región.   En América Latina, uno de cada tres ciudadanos es económicamente vulnerable, lo que significa que en la actualidad no es considerado pobre, según los baremos, pero tiene muchas posibilidades de serlo en el futuro.   En este sentido, el director de Research y Estrategia de la FMBBVA, Giovanni Di Plácido, ha enumerado las “cinco fuerzas” que consideran que pueden afectar a las personas pobres de aquí a 2040.   Dichos elementos son: los conflictos, ya que se calcula que el 60 % de los pobres extremos del mundo vivirá en Estados frágiles; el clima, dado que la región sufrió 82 desastres naturales solo en 2024, con 12 millones de afectados; la edad, porque la ONU proyecta que para 2050 el 25,1 % de la región tendrá 60 años o más; el empleo; la IA generativa y la conectividad.   De ahí que, según su experiencia, más de 200 millones de personas están a “un ‘shock’ de distancia de la pobreza, repartidas en seis perfiles que se solapan: el informal que envejece, la cuidadora sin ingreso, el joven de empleo automatizable, el hogar rural expuesto al clima, el ‘pobre patrimonial’ urbano y el migrante o desplazado”.   La FMBBVA, que ha colaborado con EFE en la difusión de este contenido, ha resaltado que la respuesta a este panorama vendrá del microemprendedor, el actor “más pequeño” de la economía.   Ha recordado que, en 2025, han apoyado a 3,1 millones de microemprendedores vulnerables en cinco países, con 1.910 millones de dólares desembolsados en créditos, el 64 % de ellos destinados a mujeres.   “Tenemos que pensar más allá del crédito. Los emprendedores necesitan también ahorro, seguros, educación y un sistema de acompañamiento para que tengan una trayectoria sostenible fuera de la pobreza”, ha afirmado Di Plácido, para quien el objetivo es que “los emprendedores salgan, que sean resilientes ante los ‘shocks’ y no vuelvan a recaer”.
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