Desde el Lunar Azul
Bonito lunes, estimados lectores y lectoras de este rincón azulado.
No hay plazo que no se cumpla ni fecha que no llegue, y en las aguascachondas al PAN se le hace tarde para decidir quién heredará el trono, la nómina y, por supuesto, los afectos de Palacio.
La semana arranca con un video de 57 segundos que los "toñistas" hacen circular con fervor sanmarqueño. El mensaje es sencillo: "Con Toño".
Mientras tanto, Jorge Romero ya mueve el tablero nacional. En Chihuahua ungieron a Marco Bonilla como coordinador territorial, con Maru Campos de madrina política. En Morelia, David Cortés, hermano de Marko, recibió la candidatura a la presidencia municipal. Todavía no son candidaturas formales, pero tampoco nombramientos para organizar posadas.
¿Y Aguascalientes, apá?
¿Definirá Romero la candidatura o esperará a que llegue el agua al río y se le queme el pan en el horno? Porque el dilema es este: ¿manda Romero, decide la Gober o terminarán negociando una candidatura que ninguno pueda controlar del todo?
En su visita al cuarto informe, Romero aseguró que Acción Nacional conservará Aguascalientes, pero cuando le preguntaron por su gallo respondió que sería quien resultara electo. Mencionó a Toño Martín del Campo y a Leonardo Montañez, sin comprometerse con ninguno. Vaya definición. Para eso también sirve una moneda al aire.
El fin de semana, el Toño Team difundió una fotografía con buena parte de su alineación. Faltaron algunos simpatizantes, quizá por precaución pecuniaria. No vaya a ser que San Banorte los descobije. La imagen admite varias lecturas: operadores experimentados, algunos pesos pesados y abundante militancia de medio pelo que difícilmente quitará el sueño a los "teresistas".
Aunque, siendo justos, si alineamos a la legión extranjera con los cachorros locales del círculo rojo de la Gober, tampoco encontramos precisamente al Real Madrid de la política.
Ahí está la tragedia del panismo hidrocálido: el caudillismo terminó sustituyendo a la formación de cuadros. Ni los Cuatro Fantásticos ni ahora la Gran Electora pudieron, o quisieron, construir una generación política independiente. La promoción dependió de cercanías, obediencias y silencios. Por eso siguen las mismas caras y los mismos apellidos de hace dos sexenios; bueno, un quinquenio y un sexenio. Hasta en la empanizada UAA hubo que desempolvar a Rodríguez Prats para encontrar una voz a la altura de la "defensa más leal".
¡Qué manera de formar clase política!
Pero volvamos al asunto toral. La candidatura panista será, previsiblemente, la candidatura a vencer, y la Gober lo sabe. Tere Jiménez enfrenta una decisión que definirá mucho más que su sucesión: entregar el poder a un aliado con proyecto propio o apostar por alguien cuya principal virtud sea deberle absolutamente todo.
Toño tiene trayectoria, estructura y memoria política. Los teresistas tienen gobierno, presupuesto político y capacidad de operación. Pero ninguno puede garantizar que el otro se discipline.
Romero, por su parte, necesita ganar. Perder Aguascalientes sería entregar una de las pocas vitrinas que todavía presume Acción Nacional. Y aquí viene la pregunta incómoda: ¿tendrá la Gober capacidad para imponer a su favorito o terminará aceptando al candidato que garantice conservar el estado?
En política, el poder se mide menos por los aplausos recibidos que por las decisiones que todavía pueden imponerse.
Para fortuna de los panuchos, Morena sigue con su conocida tragicomedia: esconderse, sabotearse y después culpar al panismo local de su incapacidad operativa. Según Presidencia, en septiembre había 420 mil 952 beneficiarios de programas federales del Bienestar en Aguascalientes, con una inversión anunciada de nueve mil millones de pesos. Con semejantes recursos, Aldo Ruiz debería explicar por qué la estructura guinda no traduce presencia institucional en una organización electoral competitiva. Una cosa es repartir apoyos conforme a derecho y otra construir partido. Confundirlas sería todavía peor.
Mientras tanto, los jilguerillos y las páginas fake siguen entreteniendo a los hidrocachondos con pleitos de vecindad: primero Ayuso y su desafortunada exhibición de estulticia gritona; después Next Energy, cuyo expediente sigue abierto porque la FGR apelará la no vinculación a proceso de cinco exfuncionarios; y ahora el asunto del obispo, donde las presuntas amenazas atribuidas a un youtuber ya provocaron una investigación de la Fiscalía.
Quien siembra vientos cosecha tempestades. Aunque para los pleitos normalmente se necesitan dos, y los guindas tampoco son precisamente monjes contemplativos. La administración estatal entra en su último tramo y convendría recordar que los carniceros de hoy pueden convertirse en las reses de mañana.
Quizá sea momento de serenarse. Y quizá, solo quizá, de suponer que a Jorge Romero le interesa más conservar Aguascalientes que sus polémicas inmobiliarias, iluminadas o no.
Porque al final la verdadera elección no será entre Toño y el candidato de la Gober, sino entre conservar el poder o administrarle al PAN una derrota perfectamente evitable. Y si Romero pretende decidir, tendrá que hacerlo pronto.
En Aguascalientes el PAN todavía tiene gobierno, pero no necesariamente tiene acuerdo. Y una cosa es tener la sartén por el mango y otra descubrir, demasiado tarde, que alguien más controla la estufa.
Ahí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo, como siempre.