El Nobel de la Paz ha distinguido este viernes el trabajo "en favor de la paz y el derecho internacional" de la jueza sudafricana Navanethem "Navi" Pillay, que ha participado de procesos judiciales históricos, presidido una comisión de investigación sobre los territorios palestinos y ejercido la responsabilidad máxima sobre derechos humanos en Naciones Unidas.
"El Premio Nobel de la Paz de 2026 se concede a una persona que, con un valor y una integridad excepcionales, ha abierto el camino hacia un orden jurídico mundial más amplio e inclusivo", señaló en el fallo el presidente del Comité Nobel Noruego, Jørgen Watne Frydnes.
Frydnes resaltó el papel "fundamental" de Pillay para garantizar que los crímenes de guerra y contra la humanidad y el genocidio sean juzgados, y enfatizó que el Comité Nobel noruego quiere recordar al mundo "que el Estado de derecho, tanto nacional como internacional, sustenta el sistema que hemos establecido para garantizar la paz y resolver los conflictos de forma no violenta".
El fallo defendió la necesidad de "personas con valentía, visión y determinación" como Pillay "en un momento en que los magistrados son sancionados y sus instituciones, atacadas".
"Estamos viviendo en una era en la que el derecho internacional y los derechos humanos son objeto de significativos ataques políticos. Esta realidad cada vez peor es particularmente visible a través de los ataques contra la Corte Penal Internacional (CPI), reconoció una sorprendida Pillay en una rueda de prensa improvisada en Núremberg (Alemania), donde acudía a un foro jurídico.
Debido a estos intentos de "debilitar" el sistema de justicia internacional, afirmó en alusión implícita a las sanciones de Estados Unidos contra la CPI, se corre el riesgo de "regresar a un mundo en el que el poder en vez de la ley determina qué sufrimiento importa y cuál no".
Pillay, que, al recibir la noticia del Nobel se hallaba en la sala en la que se celebraron los juicios contra los criminales de guerra nazis, bromeó con entregar el premio al presidente estadounidense, Donald Trump, como hizo la galardonada del año pasado, la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
De defensora de Mandela a presidir un proceso "histórico"
Nacida en Durban (Sudáfrica) en 1941, en una familia originaria de Sri Lanka, Pillay defendió como abogada a muchos activistas contra el apartheid, entre ellos a Nelson Mandela, hasta llegar a ser juez del Tribunal Superior de su país.
Entre 1995 y 2003 ejerció como magistrada en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), que estableció que la violación y la violencia sexual podían constituir crímenes de lesa humanidad, así como genocidio.
En 2003 pasó a la Corte Penal Internacional (CPI), puesto que ocupó hasta 2008, cuando fue nombrada alta comisionada para los derechos humanos de la ONU.
En 2021 asumió la dirección de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados, que concluyó que Israel estaba cometiendo genocidio en Gaza, y desde 2019 es jueza de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el caso en el que Birmania (Myanmar) está acusada de genocidio.
"Lo último que hice fue presentar el informe sobre Gaza, en el que se califica de genocidio lo que está ocurriendo allí", dijo este viernes en Núremberg.
La jurista sudafricana no figuraba en las quinielas previas de las casas de apuestas y de organizaciones noruegas, aunque tanto el CIJ como la CPI sí aparecían en los últimos años entre los posibles favoritos al premio.
Elogios de organismos, duras críticas de Israel
La concesión del Nobel a Pillay fue recibida con elogios por organismos internacionales como la CPI, cuya presidenta, Tomoko Akane, resaltó que reconoce el papel de la justicia internacional como "piedra angular de una paz duradera", en un "momento de profundos desafíos".
Para el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, el premio llega en un momento en el que esos "están siendo atacados desde muchos frentes, también por aquellos que ejercen un poder inmenso".
El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí acusó en cambio a Pillay de "demonizar" a Israel y promover la "calumnia" del genocidio.
"Conceder el Premio Nobel de la Paz a Pillay no es un reconocimiento a la justicia, sino al uso grotesco como arma de un premio para legitimar el odio y los prejuicios contra Israel. Ahora que el Comité Nobel ha distinguido la mayor mentira del siglo XXI, seguro que Joseph Goebbels (ministro de Propaganda alemán durante el nazismo) está aplaudiendo desde el infierno", consta en la cuenta en X del ministerio israelí de Exteriores.