Aunque los latinoamericanos buscan protegerse de enfermedades y golpes financieros, apenas 18 por ciento de la población recurre a la contratación de un seguro, mientras la mayoría apuesta por el ahorro, evita riesgos o confía en su red familiar para enfrentar una emergencia.
La brecha revela que existe preocupación por los riesgos, pero esta no necesariamente se convierte en demanda de productos formales.
El Embedded Insurance Trends Study: Democratizing Access to Protection, elaborado por MetLife entre 4 mil 373 personas y 497 tomadores de decisiones de empresas en México, Brasil y Chile, encontró que 53 por ciento ahorra activamente y 51 por ciento busca evitar riesgos ante situaciones inesperadas.
Durante la presentación del estudio, Javier Cabello, Senior Vice President & Head of MetLife Xcelerator Latin America, explicó que esta diferencia genera una "paradoja": 61 por ciento confía en poder resolver un imprevisto, pero solo 35 por ciento considera que realmente está preparado para hacerlo.
El principal temor es financiero y está vinculado con la salud. El 56 por ciento teme recibir un diagnóstico cuyo tratamiento no pueda pagar; 48 por ciento, terminar dependiendo económicamente de otra persona, y 45 por ciento, convertirse en una carga para su familia.
Para MetLife, parte del problema está en la forma en que se venden los seguros. El estudio señala que 35 por ciento de los entrevistados considera difícil acceder a ellos, 28 por ciento los percibe caros, 24 por ciento cree que están diseñados para unos cuantos y 18 por ciento los encuentra complejos.
"Una cosa es sentirse confiado y otra sentirse preparado", explicó Cabello. El desafío, agregó, es dejar de diseñar la oferta únicamente desde la perspectiva del producto y hacerlo a partir de las preocupaciones concretas del consumidor.
La apuesta de la industria para cerrar esa brecha son los llamados seguros embebidos, coberturas integradas en servicios que el consumidor ya utiliza, desde aplicaciones financieras hasta créditos, comercios o servicios de salud.
El potencial está en aprovechar operaciones cotidianas para colocar protección sin obligar al cliente a buscar una póliza por separado. El 53 por ciento preferiría encontrarla dentro de una aplicación bancaria, 35 por ciento al solicitar un préstamo y 26 por ciento en una farmacia o clínica. Apenas 16 por ciento espera tener que buscar un seguro por su cuenta.
Además, 56 por ciento de los consumidores mostró interés en recibir protección integrada en servicios que ya utiliza y 77 por ciento de las organizaciones consultadas estaría dispuesto a asociarse con una aseguradora para ofrecerla.
Para las aseguradoras, el cambio implica que la competencia ya no estará únicamente en qué cobertura vender, sino en lograr aparecer en el momento y canal donde el consumidor enfrenta una necesidad concreta.