Mover el cuerpo para aligerar la cabeza

Entre Neuronas

Cuando alguien llega a consulta con ansiedad o con el ánimo muy abajo, casi nunca empezamos preguntando cuánto se mueve en la semana. Se habla del trabajo, de la familia, de cómo duerme, de lo que piensa todo el tiempo. El cuerpo, que está metido en todo eso, se queda fuera de la conversación.

En 2023 el British Journal of Sports Medicine publicó una revisión que vale la pena conocer. Juntó 97 revisiones sistemáticas que a su vez sumaban 1,039 ensayos clínicos y más de 128 mil participantes, así que es de las más grandes que se han hecho sobre el tema. Encontraron que la actividad física redujo los síntomas de depresión, de ansiedad y de malestar psicológico frente a la atención habitual, con efectos de tamaño moderado. Y pasó lo mismo en población general, en personas con diagnósticos de salud mental y en personas con enfermedades crónicas.

Algo que me llamó la atención es que no hizo falta nada sofisticado. Caminar, entrenar con pesas, yoga, pilates, todo ayudó. Los autores vieron mejores resultados con intensidades más altas, y los programas muy largos rindieron menos que los cortos o de duración media. Traducido a la vida diaria, nadie necesita inscribirse a un maratón. Lo que sirve es encontrar algo que se pueda sostener.

¿Por qué funcionaría? Hay varias explicaciones y ninguna está cerrada del todo. El ejercicio cambia la forma en que el cuerpo responde al estrés y suele mejorar el sueño. También está lo más sencillo: mientras uno camina o levanta pesas, la atención se va al cuerpo y ese ciclo de pensamientos que da vueltas se interrumpe, aunque sea un rato. Cualquiera que haya salido a caminar con la cabeza saturada y regresó más tranquilo ya sabe de qué hablo.

Ahora, conviene decir lo que esta evidencia no dice. La mayoría de las revisiones incluidas tenía una calidad metodológica baja según la herramienta que usaron los propios autores, y casi todo lo estudiado fue depresión leve a moderada, con menos trabajos sobre ansiedad. El resultado es prometedor y bastante consistente, pero no es una receta ni sustituye una valoración. Quien tiene síntomas fuertes necesita atención profesional, y el movimiento entra como un apoyo más.

En consulta les recomendamos hacer algun tipo de ejercicio y vemos que tiene buenos resultados en su estado de animo, porque la mente y las emociones encuentran un cause al mover el cuerpo. Llego una mujer que decia que la bicicleta le ayudaba a dejar de pensar tatos pensamientos caoticos que tenia, se sentia relajada cuando acababa y animada.

Hay una trampa muy común. Cuando uno anda mal es justo cuando menos ganas hay de moverse, y se espera a tener energía para empezar, pero la energía no llega porque no se ha empezado. Lo que suele funcionar es bajar el estándar hasta que casi dé risa. Diez minutos de caminata después de comer, o bajarse una parada antes. Si al día siguiente se puede repetir, ya hay algo. Si no, se retoma al otro día y ya, sin hacer drama.

Si esta semana solo vas a cambiar una cosa, que sea esa. Prueba diez minutos y fíjate cómo amaneces el viernes.

Karla Cassio
Maestra en Psicología Humanista | Directora de Fundación DEAS / Especialisita en Neurofeedback

Entre Neuronas es un espacio dedicado a acercar la psicología y la neurociencia a la vida cotidiana, con el propósito de comprender mejor nuestra mente y promover una cultura de salud mental basada en evidencia.

Fuentes

  • Singh, B., Olds, T., Curtis, R., et al. (2023). Effectiveness of physical activity interventions for improving depression, anxiety and distress: an overview of systematic reviews. British Journal of Sports Medicine. Publicado en línea el 16 de febrero de 2023.
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