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Adultos mayores deben seguir en el mercado laboral

Para algunos adultos mayores, seguir trabajando representa una forma de complementar sus ingresos y conservar independencia económica.

La jubilación no siempre marca el final de la vida laboral. En San Luis Potosí, miles de personas que ya superaron los 60 años permanecen activas en el mercado de trabajo, en un escenario donde la edad de retiro convive con la necesidad de seguir generando ingresos.   Una población que envejece De acuerdo con el más reciente informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el estado habitan 2 millones 889 mil 524 personas, de las cuales el 15.6 por ciento tiene 60 años o más.   Es decir, una parte importante de la población potosina se encuentra ya en la llamada tercera edad, una etapa que tradicionalmente se relaciona con el retiro, el descanso y el fin de la vida productiva. Sin embargo, los datos muestran una realidad distinta: 161 mil 206 personas de 60 años y más aún forman parte de la vida laboral.   Este fenómeno cobra relevancia ante el crecimiento de este sector. Según los resultados recientes de la Encuesta Intercensal 2025, elaborada por el Inegi, la población envejece de manera paulatina. Mientras que en el año 2000 la edad media nacional era de 20 años, en 2025 ascendió a 32 y se estima que para 2050 llegue a 50 años.   Con ello, San Luis Potosí enfrenta una transformación demográfica en la que cada vez tiene mayor peso una población que requiere condiciones específicas para vivir, mantenerse activa y, en algunos casos, continuar trabajando.   La jubilación no significa dejar de trabajar Llegar a los 60 años no representa para todos los potosinos la posibilidad de abandonar por completo las actividades laborales. Mientras algunas personas cuentan con una pensión o jubilación que les permite cubrir sus necesidades, para otras mantenerse económicamente activas se convierte en una alternativa para complementar sus ingresos y conservar una fuente de recursos.   La edad, por sí misma, no representa el final de la capacidad productiva. Para quienes ya cuentan con una jubilación, permanecer o regresar a una actividad laboral puede responder a necesidades económicas, pero también al deseo de mantenerse activos.   Brecha de género en la actividad laboral La cifra adquiere otra dimensión cuando se observa por sexo. Del total de adultos mayores que continúan trabajando, 112 mil 189 son hombres y 49 mil 17 son mujeres. Es decir, siete de cada 10 adultos mayores laboralmente activos son hombres, mientras que las mujeres representan una proporción menor.   Adultos mayores caen en la informalidad A pesar de que este grupo mantiene una presencia importante en las actividades productivas del estado, ni el Gobierno federal ni los gobiernos estatales y municipales cuentan con programas diseñados para aprovechar su trayectoria y experiencia y mantenerlos activos en los sistemas productivos formales.   El analista económico Gustavo Puente Estrada explicó que, cuando este segmento de la población concluye su vida laboral formal, suele incorporarse a la informalidad. Esto contribuye a que ese indicador crezca tanto en el país como en la entidad. Detalló que son precisamente las personas mayores quienes con frecuencia operan emprendimientos en la vía pública o en domicilios particulares.   Puente Estrada expuso que no existen programas formales que den sustentabilidad a este cambio demográfico ni mecanismos laborales que promuevan la formalidad entre los adultos mayores.   Agregó que la falta de estas políticas también afecta la productividad, ya que cada vez más jóvenes y personas de otros grupos de edad deben dejar sus actividades laborales para dedicarse al cuidado de personas de la tercera edad.   El panorama plantea así un doble reto para el mercado laboral: generar oportunidades para quienes desean o necesitan seguir trabajando después de los 60 años, y crear condiciones para que lo hagan desde la formalidad.  
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