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Aislamiento social y malos hábitos aceleran deterioro por Alzheimer: UAA

Aguascalientes, AGS; Aún en nuestros días, resulta complicado entender a profundidad qué es y cómo hacer frente de manera adecuada a la enfermedad de Alzheimer. Aunque se trata de una patología plenamente identificada, durante mucho tiempo este padecimiento degenerativo del cerebro se abordó de forma errónea como un proceso natural del envejecimiento.   El Dr. Jesús Martín Galaviz de Anda, jefe del Departamento de Medicina de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, explicó que esta confusión histórica se debe a que, a la par del declive general de la salud, las personas suelen perder ciertas capacidades cognitivas, habilidades prácticas y agudeza en la memoria.   Actualmente, en el mundo existen diversas investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro y padecimientos que van desde amnesias hasta la pérdida de agudeza visual o auditiva en etapas que abarcan desde los 40 hasta pasados los 70 años, sin que necesariamente el Alzheimer esté involucrado en todos los casos.   "Genéticamente estamos diseñados para vivir alrededor de 40 años, pero ahora, con mejores condiciones de salud y un mejor manejo de la misma, la esperanza de vida sobrepasa los 80 años. El costo de esta longevidad es enfrentarnos a enfermedades propias del desgaste, tanto del cuerpo como de la mente", señaló el especialista.   Al respecto, el Dr. Galaviz de Anda precisó que el Alzheimer no debe asumirse como el envejecimiento normal del cerebro, sino como una condición que ataca de forma selectiva los centros especializados en la autoconciencia, el reconocimiento de los demás y la autonomía para realizar tareas cotidianas como comer, vestirse, caminar o asearse. A diferencia de enfermedades como una encefalitis, que destruye neuronas de forma localizada —por ejemplo, motoras—, el Alzheimer afecta de manera dirigida la memoria y la identidad.   El académico de la UAA añadió que tampoco debe encasillarse como una demencia genérica o asociada a hábitos de consumo como el alcoholismo o sustancias nocivas, ya que el Alzheimer requiere un diagnóstico clínico especializado. Por ello, enfatizó la importancia de mantener un seguimiento estrecho con un médico de cabecera o un neurólogo.   En cuanto a las señales de alerta, el médico recomendó prestar atención a detalles en apariencia sencillos, como olvidar la secuencia para vestirse, abrochar una camisa o subir un cierre. No obstante, recordó que el cerebro posee una cualidad fundamental conocida como neuroplasticidad, es decir, la capacidad de adaptarse, reorganizar sus conexiones e incluso modificarse a lo largo de toda la vida.   Esta capacidad se estimula mediante la práctica constante: ejercitar el recuerdo de lo hecho el día anterior, un mes o un año atrás pone a trabajar esas redes neuronales. Por esta razón, el aislamiento social se convierte en un gran enemigo de la salud cerebral, siendo vital que las personas adultas mayores mantengan un contacto humano frecuente con sus seres queridos y su comunidad.   A la par de la interacción social, el especialista sugiere mantener la mente activa a través de la planificación cotidiana, la imaginación de situaciones hipotéticas, la elaboración de listas, acertijos o crucigramas. Todo esto debe complementarse con una nutrición balanceada, rutinas de movilidad física y un descanso adecuado.   Finalmente, el jefe del Departamento de Medicina aclaró que el Alzheimer no es una condición estrictamente hereditaria, sino la consecuencia de una combinación de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida. Más que la herencia, suele influir la repetición de patrones nocivos de salud. Aunque se trata de un padecimiento que actualmente no tiene cura, sí existen tratamientos eficaces para frenar su avance, donde la clave radica en la prevención, los buenos hábitos y el acompañamiento médico de neurólogos o geriatras.    
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