Aguascalientes, AGS; Transformar el conocimiento en una solución sostenible y comprender a las personas que viven una dificultad o problemática, fueron algunos puntos que el Dr. Francisco Jesús Barrera Cortinas, director de Emprendimiento y Desarrollo Empresarial de la Universidad Autónoma de Nuevo León y fundador de Blue Rainbow, abordó durante su participación en el Bootcamp EmprendeUAA 2026 de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.
El bootcamp estuvo orientado a la generación de soluciones de los desafíos que enfrentan las personas adultas mayores y neurodivergentes.
En la charla titulada “Cuando la empatía se vuelve emprendimiento” Barrera Cortinas compartió el proceso de creación de Blue Rainbow, proyecto que describe como el primer salón de fiestas infantiles en México con atención a niñas y niños con autismo y otras neurodivergencias. A partir de esta experiencia, explicó que la empatía puede convertirse en un punto de partida para diseñar una idea acompañada por la innovación.
Para Barrera Cortinas, la empatía deja de ser una actitud personal y se transforma en una herramienta para comprender necesidades, diseñar servicios y crear experiencias más incluyentes. Lo anterior, con el propósito de que los estudiantes sepan que los proyectos que tienen pueden responder a una realidad con una propuesta, además de tener un propósito social y funcionar como un negocio capaz de sostenerse, crecer y ampliar su impacto.
La legislación mexicana reconoce el sector Social de la Economía como un sistema formado por organismos de propiedad social basados en relaciones de solidaridad, cooperación y reciprocidad, que privilegian el trabajo y al ser humano; por ello, el Dr. Barrera Cortinas, recalcó que el emprendimiento social también necesita viabilidad económica, pues, aunque su objetivo sea atender una problemática social, requiere recursos, clientes, procesos y una estrategia para asegurar su permanencia.
Entre los retos principales que enfrentan las organizaciones de enfoque social, Barrera Cortinas puntualizó la falta de una cultura de inclusión y empatía, pues cuando una empresa trabaja con una problemática sensible, puede resultar difícil que el público comprenda que se trata de un servicio comercial. El desafío consiste en mostrar que la sostenibilidad económica puede ser la vía para ampliar el impacto.
La innovación social señala entre otros obstáculos la falta de conocimiento sobre este tipo de modelos, los recursos humanos limitados, el financiamiento, el acceso a los mercados, la profesionalización, la carencia de políticas públicas y la falta de colaboración entre instituciones, organizaciones civiles y comunidad.
Aunque el ecosistema de empresas sociales es carente de información oficial, el Dr. Barrera Cortinas, mencionó que estas empresas continúan aportando una fuente de empleos y de ingreso para el país, además de resolver una necesidad de un sector vulnerable. En este sentido, expuso la oportunidad de impulsar proyectos que integren propósito social y sostenibilidad económica.
El conferencista sostuvo que las universidades son un motor de creatividad en México, por lo que, la comunidad universitaria tiene una responsabilidad particular para sacar ideas a flote, ponerlas a prueba y orientarlas hacia el bienestar de las personas.
Por esta razón, destacó que los retos, campamentos, y ejercicios de innovación forman parte del compromiso social de las universidades, y concluyó mencionando que el emprendimiento comienza con prestar atención, pero se fortalece cuando la observación se combina con conocimiento, métodos de trabajo, creatividad y una comprensión honesta de las personas a quienes se busca dar solución.