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El nuevo mapa de la migración potosina

San Luis Potosí concentra cuatro dimensiones de la movilidad humana: origen, tránsito, retorno y destino

San Luis Potosí ya no es únicamente una entidad de donde parten familias en busca del llamado sueño americano. En sus calles también convergen personas que huyen de sus países, quienes son devueltas desde Estados Unidos y quienes, ante la imposibilidad de continuar su trayecto hacia el norte, encuentran aquí una oportunidad para establecerse.   El fenómeno migratorio en territorio potosino ha adquirido cuatro dimensiones: origen, tránsito, retorno y destino, explicó María Cecilia Costero, profesora investigadora del Programa de Estudios Políticos e Internacionales de El Colegio de San Luis (Colsan).   Para la especialista, estos desplazamientos no pueden entenderse únicamente como el tránsito de personas que buscan llegar a Estados Unidos, pues la entidad se ha convertido también en un espacio donde miles de extranjeros comienzan una nueva etapa de vida.   San Luis, una ruta que conecta fronteras La ubicación geográfica de San Luis Potosí ha contribuido a convertirlo en un punto estratégico para la movilidad humana. Su conexión con diez entidades federativas y sus rutas de comunicación lo colocan como un paso clave hacia el sur de Texas. Históricamente, varios municipios potosinos han sido expulsores de población mexicana, principalmente hacia Estados Unidos.   Sin embargo, desde 2018, con el incremento de las caravanas migrantes, el perfil de quienes atraviesan el estado comenzó a diversificarse. A las personas procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador se sumaron ciudadanos de Cuba, Venezuela, Colombia y Haití, además de personas de otras regiones del mundo.   La investigadora señaló que los movimientos actuales también incluyen población de Europa, Asia y África, así como personas provenientes de Ucrania, en el contexto del conflicto con Rusia. Este cambio ha hecho que San Luis Potosí deje de ser visto exclusivamente como un corredor migratorio y comience a figurar como un lugar donde algunas personas deciden permanecer.   De migrantes en tránsito a nuevos habitantes Uno de los cambios más relevantes es que quienes inicialmente buscaban atravesar México para llegar a Estados Unidos ahora consideran establecerse en territorio potosino. Costero indicó que más de 7 mil 200 personas cuentan con reconocimiento de refugio en San Luis Potosí y que más de 4 mil ya se incorporaron al mercado laboral en más de 300 empresas del sector industrial y empresarial.   Oportunidades laborales e integración La presencia de esta población también se relaciona con las necesidades de mano de obra de sectores como el automotriz y el de autopartes, donde, de acuerdo con la académica, las personas refugiadas han respondido a las oportunidades de empleo. En este proceso participan organismos internacionales, universidades, centros de investigación, empresas y autoridades laborales.   Entre ellos se encuentra el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que ha colaborado en programas de vinculación laboral, así como la Secretaría del Trabajo y Previsión Social estatal, que ha participado en acciones de capacitación y sensibilización. La intención, explicó la investigadora, es evitar que las personas refugiadas permanezcan sin oportunidades de subsistencia y facilitar que puedan integrarse a la vida económica de la entidad.   San Luis Potosí cuenta, además, con redes ferroviarias de carga, consulados de Guatemala, Honduras y El Salvador, una Casa del Migrante y una clínica de litigio estratégico de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), que brinda asesoría para la protección de los derechos humanos de esta población.   Deportaciones y fronteras cerradas modifican el rumbo La política migratoria del presidente estadounidense Donald Trump también ha incidido en las rutas y decisiones de quienes buscan llegar a ese país. Costero señaló que durante 2025 Estados Unidos deportó a 270 mil mexicanos, en un contexto de endurecimiento de las medidas migratorias. A la par, la reducción de los movimientos hacia territorio estadounidense ha provocado que más personas consideren permanecer en México, incluido San Luis Potosí.   Retos institucionales La especialista recordó que, tras el crecimiento de las caravanas a partir de 2018, las instituciones enfrentaron dificultades para atender la cantidad de personas que llegaban a la entidad. Uno de los factores fue que San Luis Potosí no cuenta con una oficina de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), por lo que las solicitudes de protección se canalizan principalmente mediante el Instituto Nacional de Migración (INM). No obstante, señaló que el volumen de personas en tránsito ha disminuido respecto a los años de mayor llegada de caravanas.   Migrar no es lo mismo que solicitar refugio En medio de este fenómeno, la investigadora hizo énfasis en distinguir entre una persona migrante, una refugiada y alguien que solicita asilo político, pues cada figura tiene características y mecanismos de protección diferentes. La migración puede responder a decisiones relacionadas con la búsqueda de mejores condiciones económicas, laborales o educativas.   En determinados casos, quienes salen de sus países pueden regresar o continuar vinculados a la protección de sus lugares de origen. En cambio, una persona refugiada abandona su país porque enfrenta amenazas contra su vida o seguridad, por lo que no puede volver sin ponerse en riesgo.   El reconocimiento de esta condición implica un procedimiento ante las autoridades correspondientes y permite acceder al principio de no devolución, que impide regresarla al territorio donde su integridad estaría amenazada.   Causas de la movilidad humana La académica explicó que las causas de los desplazamientos son diversas: conflictos políticos, violencia, expansión del crimen organizado, dificultades económicas y desastres naturales, además de situaciones como la pandemia de Covid-19. Por ello, consideró que la movilidad humana debe comprenderse como un proceso histórico que no se limita a las caravanas ni a la búsqueda del llamado sueño americano.   Mujeres, niñas y niños también emprenden el camino El rostro de la migración también está cambiando en términos de género y edad. Aunque los hombres continúan representando la mayor proporción de personas migrantes, Costero advirtió que cada vez es más visible la participación de mujeres que abandonan sus lugares de origen. A este escenario se suma la presencia de niñas, niños y adolescentes que realizan desplazamientos sin acompañamiento, una situación que representa otro de los fenómenos que requieren atención.   También forman parte de estos movimientos integrantes de la comunidad LGBTIQ+, quienes enfrentan circunstancias particulares en sus lugares de origen. La diversidad de nacionalidades y perfiles confirma que la migración ya no responde a una sola ruta ni a un único motivo.   Un estado que también se convierte en destino Para Costero, la llegada de personas extranjeras no debe analizarse solamente desde las dificultades iniciales que enfrentaron las instituciones, sino también desde las posibilidades de integración que se han desarrollado en los últimos años. La participación de empresas, organismos internacionales, universidades y autoridades ha permitido abrir espacios laborales para personas que cuentan con reconocimiento de refugio y desean permanecer en San Luis Potosí.   En una entidad históricamente marcada por la salida de sus habitantes hacia Estados Unidos, la movilidad humana está dibujando una nueva realidad: mientras algunos potosinos continúan buscando oportunidades fuera de sus municipios, personas de distintas partes del mundo encuentran aquí un lugar para reconstruir su vida. San Luis Potosí, así, no solamente es un punto en el camino hacia la frontera. Para miles de personas, comienza a representar el sitio donde ese recorrido puede terminar.  
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