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Tres hábitos por la tarde que pueden ayudarte a mantener estable la glucosa

La hora de la cena, una breve caminata y una buena rutina de sueño pueden influir en la manera en que el organismo regula el azúcar durante la noche.

Lo que haces después de las 5 de la tarde puede tener más importancia de la que imaginas para el control de la glucosa. Aunque no existe una “hora mágica”, especialistas en endocrinología y estudios recientes coinciden en que algunos hábitos nocturnos pueden disminuir los picos de azúcar después de comer y favorecer un mejor metabolismo.

1. Evita dejar la cena para muy tarde

Cenar cerca de la hora de dormir puede provocar una respuesta menos favorable de la glucosa. Investigaciones han encontrado que comer varias horas antes de acostarse genera menores elevaciones de azúcar que hacerlo apenas una hora antes de dormir. Un estudio con 845 participantes observó niveles de glucosa más altos cuando la ingesta se realizaba cerca del horario nocturno de sueño.

Además del horario, importa lo que llega al plato. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan mantener horarios regulares, controlar las porciones y priorizar una alimentación equilibrada, pues los carbohidratos son los nutrientes que producen el mayor aumento de glucosa después de una comida.

2. Camina unos minutos después de cenar

No es necesario realizar una rutina intensa de ejercicio. Una caminata después de la cena puede ser suficiente para que los músculos utilicen parte de la glucosa que circula en la sangre. Los CDC incluso sugieren comenzar con una caminata de aproximadamente 10 minutos después de cenar como una forma sencilla de incorporar actividad física.

La evidencia también respalda esta práctica: un estudio publicado en Diabetes Care encontró que caminar durante 15 minutos después de las comidas mejoró el control de glucosa durante el día y fue particularmente efectivo para reducir el aumento registrado después de la cena.

3. Cuida tu rutina de sueño

Dormir bien también forma parte del cuidado metabólico. Los estándares de atención de la Asociación Americana de Diabetes señalan que la cantidad, calidad y horario del sueño están relacionados con el riesgo y manejo de la diabetes tipo 2. Entre sus recomendaciones están mantener horarios regulares para dormir y despertar, reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse y limitar la cafeína durante la noche.

Así, una rutina sencilla puede marcar diferencia: cenar con suficiente anticipación, moverse unos minutos después de comer y procurar entre siete y nueve horas de sueño de calidad. Estos hábitos no sustituyen medicamentos ni tratamientos médicos, pero pueden formar parte de una estrategia cotidiana para mantener niveles de glucosa más estables.

En personas con diabetes que utilizan insulina u otros medicamentos capaces de provocar hipoglucemia, cualquier modificación importante en alimentación o ejercicio debe consultarse con su equipo médico, ya que la actividad física también puede reducir los niveles de azúcar en la sangre.

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