Dan Zlotnik cuenta cómo ha trabajado con Cuarón, Iñárritu y Estrada, además de su trayectoria como compositor y supervisor musical.
Colaborar con Alfonso Cuarón, Alejandro G. Iñárritu y Luis Estrada sería un sueño para muchos músicos, pero Dan Zlotnik lo ha logrado y, al hablar al respecto, dibuja una sonrisa en su rostro.
Como music editor, con el primero trabajó en la serie Desprecio (2024), con el segundo en la película Bardo, Falsa Crónica de unas Cuantas Verdades (2022) y con el tercero trabaja actualmente para la cinta Enemigo del Pueblo (2026).
"No sé si ya me gané la confianza de ellos, pero me gustaría pensar que sí. Me siento muy afortunado. Siempre se aprende mucho", dijo orgulloso en entrevista.
Uno de sus próximos trabajos en esa faceta, entre las varias que desarrolla dentro del mundo del cine, podrá escucharse en Campeón Gabacho, de Jonás Cuarón, cinta basada en la novela de Aura Xilonen sobre un boxeador mexicoestadounidense y que será la encargada de inaugurar el 16 de octubre el Festival Internacional de Cine de Morelia.
"Hay como dos partes de la música de ese proyecto que para mí están increíbles. Una, todas las canciones, producidas por Edgar Barrera, con los artistas más espectaculares y vigentes, como Maluma, Los Tigres del Norte y Santa Fe Klan, compuestas para la película.
"Después, está el score de Mateo Cuarón, que tiene una capacidad atmosférica espectacular y que funciona muy bien", adelantó el compositor y supervisor musical.
Zlotnik acudió a la capital española como ponente del panel Behind the Sync, organizado por Stage Global en las instalaciones de Warner Chappell, y antes del conversatorio aceptó charlar sobre su labor y la estrecha colaboración que ha mantenido con algunos de los realizadores mexicanos más reconocidos.
Trabajar de cerca con ellos, explicó, también le ha permitido conocerlos desde otra perspectiva. De Alejandro G. Iñárritu, quien anteriormente fue DJ de radio, ya conocía su gran oído musical, pero se sorprendió al descubrir que podía silbar o tararear muchas de las melodías que finalmente llegaron a Bardo?.
A Alfonso Cuarón lo describió como alguien que tiene "un Spotify en su cerebro" y que comprende perfectamente la especialidad de la música, mientras que de su hijo, Jonás Cuarón, destacó la facilidad con la que se sienta al piano para lanzar ideas o resolver problemas durante la edición.
Nacido en Italia, criado en Argentina y radicado durante mucho tiempo en México, Zlotnik también trabajó como músico para Natalia Lafourcade, Ximena Sariñana y Julieta Venegas, por lo que su salto al audiovisual, consideró, fue un proceso orgánico.
Al principio lo invitaban a interpretar para películas, poco a poco comenzaron a sugerirle que compusiera algunas piezas y después llegó la oportunidad de realizar el score de La Delgada Línea Amarilla (2015), de Celso García.
"La produjo Guillermo del Toro, Alejandro Springall y Bertha Navarro. El score me encanta. Es mínimo, raro. Acabó nominado a los Arieles y eso me dio una carta de presentación.
"Se corrió la voz de: 'Dáselo a ese güey, seguro te lo entrega'. Por suerte, no he parado de trabajar".
Desde entonces ha creado música para proyectos como El Complot Mongol (2018), La Casa de las Flores (2019-2020), Luis Miguel: La Serie (2021), El Candidato Honesto (2024) y la próxima a estrenarse El Círculo (2026).
Como compositor, Zlotnik comentó que admira a figuras más ortodoxas como Max Richter y Jóhann Jóhannsson, aunque también disfruta el trabajo de un rockero como Trent Reznor, quien irrumpió con fuerza en el mundo de los scores cinematográficos.
"Yo siento que mucho de lo que funciona tiene que ver cuando el compositor y el director comparten la forma en la que la música va a contar la historia.
"Eso potencia lo creativo, no pasa siempre. Por ejemplo, en La Forma del Agua ?(2017), Del Toro y Alexandre Desplat encontraron la forma de hacer algo nuevo. Los dos estuvieron dispuestos a encontrar algo. Es un pequeño click".
Zlotnik asegura que pretende continuar explorando los distintos caminos que existen dentro de la música y considera que abandonar la supervisión musical o la labor de music editor para dedicarse únicamente a la composición no resultaría necesariamente enriquecedor.
"Son labores muy distintas, con responsabilidades muy distintas y con gratificaciones muy distintas. Siento que hay proyectos donde me invitan a hacer una cosa. En general, confío mucho en la gente con la que trabajo.
"O sea, yo confío en sus criterios creativos. Sé que si me invitan para hacer una cosa es porque me quieren en ese lugar. Con Alfonso, hice de music editor y funcionó perfecto. En todos los lugares se aprende muchísimo".