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Cáncer de mama y de cuello uterino: como detectarlos a tiempo

Ambos tipos de cáncer pueden desarrollarse sin síntomas durante sus primeras etapas, por lo que los estudios de detección son fundamentales para identificarlos oportunamente.

El cáncer de mama y el cáncer de cuello uterino se encuentran entre las enfermedades que pueden beneficiarse considerablemente de una detección temprana. Uno de los principales retos es que, especialmente en sus primeras etapas, pueden no provocar molestias evidentes, por lo que esperar a que aparezcan síntomas no es una estrategia adecuada de prevención.

En el caso del cáncer de mama, una de las principales señales de alerta es la aparición de un bulto nuevo en el seno o en la axila. También pueden presentarse cambios en el tamaño o forma de una mama, engrosamiento de alguna zona, hundimientos o alteraciones en la piel, enrojecimiento, descamación, retracción del pezón y secreciones que no correspondan a leche materna, incluso con presencia de sangre. El dolor persistente en alguna zona de la mama también debe ser valorado por un profesional de la salud.

La mastografía es una de las principales herramientas para encontrar alteraciones antes de que puedan sentirse mediante la palpación. En México, instituciones públicas como el IMSS recomiendan la mastografía de detección en mujeres de 40 a 69 años que no presentan síntomas, generalmente cada dos años. Cuando existe alguna bolita, secreción, modificación en la piel u otro signo sospechoso, la valoración médica no debe esperar a la siguiente mastografía programada.

El cáncer de cuello uterino también puede avanzar silenciosamente. En sus primeras etapas generalmente no ocasiona síntomas, pero conforme progresa pueden aparecer sangrados vaginales fuera del periodo menstrual, después de tener relaciones sexuales o después de la menopausia. También pueden presentarse flujo vaginal diferente a lo habitual o con olor desagradable, periodos más abundantes o prolongados, dolor pélvico y molestias durante las relaciones sexuales.

Prácticamente todos los casos de cáncer de cuello uterino están relacionados con una infección persistente por determinados tipos de alto riesgo del Virus del Papiloma Humano (VPH). Sin embargo, tener VPH no significa tener cáncer: la mayoría de las infecciones desaparecen espontáneamente, mientras que algunas pueden persistir y provocar cambios celulares que, con los años, evolucionen hacia lesiones precancerosas o cáncer.

Por esta razón, el Papanicolaou y la prueba del VPH son fundamentales. En los programas de salud en México, el Papanicolaou se utiliza para identificar alteraciones celulares y la prueba del VPH permite detectar tipos del virus asociados con mayor riesgo. La vacunación contra el VPH complementa estas medidas y es una de las principales herramientas para prevenir el cáncer cervicouterino.

Es importante recordar que detectar un bulto, presentar un sangrado anormal o tener alguno de estos síntomas no significa necesariamente que exista cáncer, ya que pueden deberse a otras enfermedades. Sin embargo, cualquier cambio persistente o fuera de lo habitual requiere valoración médica. La detección oportuna permite iniciar estudios diagnósticos y, cuando existe enfermedad, acceder al tratamiento en etapas más tempranas.

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