Libertad de opinión
Como lo prometido es deuda, aquí está la secuela de la columna de la semana pasada, dedicada a esos políticos que bien podrían protagonizar famosas series y películas. Y es que, si algo ha demostrado nuestra clase política, además de su obsesión por el poder, es un enorme potencial histriónico.
Hay drama, suspenso, terror, comedia involuntaria y, por supuesto, mucha ciencia ficción electoral.
Así que preparen las palomitas, porque comienza la función.
DESAPARECER POR COMPLETO: Con la actuación estelar del huasteco Gerardo Sánchez Zumaya. La película comienza con escenas nostálgicas: caravanas, recorridos por todo el estado, saludos, fotografías y una precampaña que parecía no tener fin. Pero justo cuando la temporada 2027 prometía ponerse interesante, llegó el giro de guion: Sánchez Zumaya anunció que se bajaba de la contienda. Y así, después de tanto recorrido y combustible gastado, su sueño por la gubernatura potosina terminó haciendo honor al título de la película: desapareció por completo.
EL PAYASO DEL MAL: Estelarizada, nada más y nada menos, que por José Luis Romero Calzada, “El huachiloco”. Una cinta filmada en ese enorme circo político en el que se ha convertido Ciudad Valles. El protagonista lo mismo baila, provoca, monta espectáculos y ahora en medio de la pista hasta sale de un ataúd para conseguir reflectores. El problema es que esta película, en lugar de provocar carcajadas, a los espectadores les produce algo bastante menos divertido: indignación.
EL RENACIDO: Cuando todos creían conocer a los protagonistas de la contienda morenista, apareció el profesor Elí Cervantes. Ni siquiera se había registrado originalmente en el proceso interno, pero terminó convertido, por consenso partidista, en coordinador estatal de Defensa de la Transformación. Una resurrección política digna de Hollywood. Mientras unos recorrieron municipios, levantaron la mano y gastaron suela durante meses, Cervantes apareció casi en la escena final para quedarse con el papel estelar. Más que El renacido, algunos suspirantes deben sentir que protagonizaron Los olvidados.
EL DESORDEN QUE DEJAS: Magistralmente interpretada por el primer actor Andrés Manuel López Obrador. Conforme avanzan los capítulos, el espectador va encontrando asuntos que marcaron o alcanzaron a su administración: el mega fraude de Segalmex, que el propio protagonista reconoció como una “mancha” de su gobierno, y el caso emblemático sobre las redes de huachicol fiscal que crecieron durante esos años. El sexenio terminó, pero la trama de corrupción ha seguido creciendo.
YA NO ESTOY AQUÍ: Esta película sigue la pista de Amílcar Olán, empresario y amigo íntimo de los chamacos de López Obrador. Después de engordar su cartera, debido millonarios con contratos gubernamentales, materiales para obras ferroviarias y medicamentos, el personaje prácticamente desaparece de escena. El giro más reciente del guion lo ubica en una mansión Suiza. Como thriller político funciona perfecto: contratos, audios, amistades en las alturas y un protagonista escondidito a miles de kilómetros de distancia.
LA OSCURIDAD: Cinta estilo dark protagonizada por Ricardo Gallardo Cardona. Nuestro personaje habita un palacio rodeado de sombras y oscuridad, ahí es casi imposible que se aparezca la claridad y la transparencia.
LOS JUEGOS DEL HAMBRE: Esta superproducción tiene un reparto multitudinario: gobiernos y partidos políticos de todos los colores. Cada temporada electoral, millones de mexicanos en situación de pobreza se convierten en el público más codiciado y los programas sociales terminan en el centro de la disputa política. Unos acusan que se utilizan electoralmente; otros aseguran que son derechos sociales y no instrumentos partidistas. Mientras los políticos discuten quién se cuelga la medalla, los ciudadanos siguen esperando que la ayuda pública deje de ser un chantaje electoral.
MILAGROS INESPERADOS: Protagonizada por el PRI potosino. La trama es sencilla: un partido que durante décadas parecía dueño de la taquilla ahora necesita algo parecido a un milagro para que no quede la sala vacía. Antes decidía quién gobernaba; hoy pelea por seguir apareciendo en el reparto. A este paso, más que una estrategia electoral, sus dirigentes van a necesitar veladoras, peregrinación y efectos especiales para sobrevivir y no perder el registro.
TIEMPO COMPARTIDO: Cerramos con esta cinta, que lleva como actor principal a Enrique Galindo Ceballos, que ya descaradamente comparte su tiempo como alcalde de la capital, pero también ya como aspirante a la gubernatura y se pasa placeándose en las diversas zonas del estado los fines de semana. Bueno, ya anda tan acelerado, que hasta anuncios espectaculares de su informe municipal anda colocando en la huasteca.
Porque cuando faltan meses para que empiece formalmente la función electoral, algunos ya quieren vendernos hasta las palomitas.
Y así, por ahora, cae el telón de esta fantástica temporada cinematográfica.
Pero no se preocupen.
La clase política potosina amenaza con regresar recargada, con nuevos protagonistas, traiciones, alianzas imposibles, resurrecciones políticas y uno que otro actor convencido de que merece el Óscar.
Y con el 2027 cada vez más cerca, algo podemos dar por seguro: lo que viene no será una elección, será una superproducción.
Estén pendientes. Apenas comienzan los avances.