Una mirada psicoanalítica a la polarizaciónDr. José Mauricio López LópezPsicoanalistaHay un momento inquietante en toda discusión pública. No ocurre cuando dos personas piensan diferente. Tampoco cuando defienden con vehemencia posiciones contrarias. Sucede cuando dejamos de preguntarnos qué piensa el otro y comenzamos a preguntarnos qué clase de persona puede pensar así.Entonces algo cambia.El adversario comienza a convertirse en enemigo.Ya no basta con considerar equivocadas sus ideas: necesitamos atribuirle intenciones, defectos morales o características personales que expliquen por qué no ve el mundo como nosotros.“Son ignorantes.”“Son corruptos.”“Son resentidos.”“Son privilegiados.”“Son fascistas.”“Son comunistas.”Las palabras cambian según quién las pronuncie. El mecanismo puede ser sorprendentemente parecido.Freud y la necesidad de pertenecerHace más de un siglo, Sigmund Freud se preguntó qué sucede con el individuo cuando forma parte de una masa.En Psicología de las masas y análisis del yo (1921), exploró el papel de la identificación y de los vínculos libidinales que cohesionan a un grupo. Su planteamiento continúa siendo fecundo para pensar por qué pertenecer modifica nuestra relación con nosotros mismos y con los demás.Necesitamos pertenecer.Familias, comunidades, instituciones, religiones, naciones, movimientos sociales e identidades políticas proporcionan algo profundamente humano: un nosotros.El problema comienza cuando para saber quiénes somos necesitamos determinar quiénes no somos.El “nosotros” puede comenzar a construirse frente a un “ellos”.Y entonces aparece una paradoja: cuanto más necesitamos sentir que nuestro grupo representa lo bueno, lo verdadero o lo justo, más tentador resulta depositar en el otro aquello que no queremos reconocer en nosotros.Freud desarrolló posteriormente la conocida expresión “narcisismo de las pequeñas diferencias” para pensar cómo comunidades cercanas pueden encontrar precisamente en sus diferencias motivos de hostilidad.No necesitamos ser completamente distintos para enfrentarnos.A veces necesitamos diferenciarnos porque somos demasiado parecidos.Melanie Klein: dividir el mundoMelanie Klein nos proporciona otra herramienta, siempre que evitemos trasladar mecánicamente conceptos de la clínica individual a sociedades enteras.En momentos tempranos de la vida psíquica resulta difícil integrar que una misma persona pueda producirnos amor y frustración. Aparece entonces una organización en la que lo bueno y lo malo permanecen separados.Es la escisión.Algo de esa operación puede servirnos como metáfora para observar ciertas conversaciones públicas:nosotros somos los buenos; ellos son los malos.Nosotros defendemos la libertad; ellos quieren destruirla.Nosotros buscamos justicia; ellos actúan por odio.Nosotros pensamos; ellos obedecen.Nosotros queremos el bien común; ellos solamente persiguen intereses.El problema no consiste en que no existan actos injustos, violentos, corruptos o antidemocráticos. Existen y deben poder señalarse concretamente.El problema aparece cuando dejamos de juzgar acciones y comenzamos a clasificar personas completas.Bion y los grupos que dejan de pensarWilfred Bion observó algo particularmente inquietante: un grupo reunido para realizar una tarea puede funcionar como grupo de trabajo, capaz de pensar, tolerar incertidumbre y aprender de la experiencia; pero también puede organizarse inconscientemente alrededor de lo que denominó supuestos básicos, entre ellos dependencia, ataque-huida y apareamiento. La teoría no describe partidos políticos particulares; intenta comprender fenómenos regresivos que pueden aparecer en cualquier grupo.El supuesto de ataque-huida resulta especialmente sugerente para pensar nuestro tiempo.Cuando domina esa lógica, la complejidad puede reducirse a una pregunta elemental:¿Quién es el enemigo y cómo nos defendemos de él?Pensar requiere tiempo.El enemigo simplifica.Pensar admite: “No estoy seguro”.El enemigo exige: “Elige de qué lado estás”.Pensar tolera contradicciones.El enemigo organiza certezas.Las redes y el espejoA esta antigua dinámica humana hemos añadido una tecnología extraordinariamente poderosa.Las redes sociales permiten encontrarnos con perspectivas que antes difícilmente habríamos conocido, pero también pueden favorecer cámaras de eco, circulación de información falsa y dinámicas asociadas con la polarización. La investigación empírica muestra que la relación entre internet, redes sociales y polarización es real pero compleja; no puede reducirse simplemente a “las redes nos polarizan”.Hay además algo psicológicamente seductor en recibir constantemente confirmación.Cada “me gusta”.Cada publicación compartida.Cada comentario de alguien que piensa como nosotros.Puede reforzar la experiencia:“Nosotros sí entendemos lo que está pasando.”Y lentamente podemos dejar de conversar con quienes piensan diferente.Comenzamos a hablar sobre ellos, pero ya no con ellos.Una democracia necesita adversariosAquí quizá debamos recuperar una distinción elemental.Un adversario es alguien cuyas ideas puedo combatir.Un enemigo es alguien cuya existencia comienzo a experimentar como amenaza.Con el adversario discuto.Al enemigo intento silenciarlo, expulsarlo o derrotarlo.Una sociedad democrática no necesita que pensemos igual.Necesita algo mucho más difícil:que podamos pensar diferente sin dejar de reconocernos como semejantes.Quizá por eso el problema más profundo de la polarización no comienza cuando levantamos la voz.Comienza cuando dejamos de sentir curiosidad.Cuando creemos conocer completamente al otro porque sabemos por quién votó, qué periódico lee, qué causa defiende o qué etiqueta política utiliza.El psicoanálisis nació de una convicción incómoda: ni siquiera nosotros somos completamente transparentes para nosotros mismos.Si esto es cierto, quizá deberíamos ser un poco más prudentes cuando creemos conocer perfectamente las motivaciones de los demás.Antes de preguntarnos:“¿Qué les pasa a ellos?”quizá podríamos formular una pregunta mucho más difícil:¿Qué ocurre dentro de mí cuando necesito convertir a quien piensa diferente en mi enemigo?[email protected]