Ernesto Santana Bracamontes, ex secretario general de Acuerdos de la Sala Superior del Tribunal Electoral, fue elegido por la mayoría del Consejo General del INE como el nuevo presidente del Ople de Jalisco, quien deberá rendir protesta el 1 de octubre. La designación que cubre la vacante que dejó la repentina renuncia de la anterior presidencia Claudia Vargas se dio en medio de una discusión marcada por críticas hacia criterios de género, acusaciones en torno a supuestas presiones políticas y abandono presupuestal.El representante de Somos, Marco Baños, evidenció que la anterior presidenta del Ople fue víctima de presiones políticas del oficialismo, tanto a su persona como de corte administrativo a través del presupuesto que se le otorga al organismo para desahogar sus actividades ordinarias. "Hubo una enorme presión política hacia el Ople, por los actores políticos, particularmente en este caso de Morena hacia la presidenta y hacia los consejeros electorales(...) hubo incluso amenazas de muerte, tuvo protección por parte de la Policía Estatal. Una enorme presión de tipo administrativo para que eventualmente no cumplan en tiempo y forma con sus actividades o la presión que los Gobiernos locales quieren ejercer por la vía del presupuesto", expuso.El representante del PAN, Víctor Hugo Sondón, señaló que el relevo en la presidencia implicó que una mujer pierda la titularidad de la dirección del órgano. "Llama la atención también que una mujer sea sustituida por un hombre en ese esquema de ir ganando terreno las mujeres en los nombramientos(...) entonces una mujer perdió la dirección, el día de hoy, de un Consejo General de un Ople", criticó. Santana Bracamontes fungió como colaborador cercano de la ex presidenta del TEPJF, Mónica Soto. Durante su administración fue coordinador de su ponencia y, posteriormente, cuando ella asumió la presidencia de la Sala Superior lo designó como su Secretario General de Acuerdos, desde donde coordinaba los trabajos técnicos y jurídicos.