Un estudio de la Universidad Johns Hopkins relacionó una menor densidad mineral ósea en la columna vertebral con un deterioro más acelerado de la función cognitiva y cambios en la sustancia blanca del cerebro.
La densidad de los huesos podría aportar nuevas pistas sobre la manera en que envejece el cerebro. Investigadores de la Universidad Johns Hopkins encontraron que las personas con menor densidad mineral ósea en las vértebras presentaron un deterioro cognitivo más rápido, además de cambios cerebrales asociados con el envejecimiento. El estudio fue publicado en la revista científica Radiology.
Para llegar a estas conclusiones, los especialistas analizaron información del Estudio Multiétnico de Aterosclerosis (MESA). Mediante tomografías de tórax y un algoritmo de aprendizaje profundo calcularon la densidad mineral ósea de las vértebras de más de dos mil participantes. La muestra final incluyó a 715 personas que también contaban con resonancias magnéticas cerebrales y evaluaciones cognitivas.
Los resultados mostraron que una menor densidad ósea se relacionó con una disminución más rápida de la capacidad cognitiva general. También se detectó una mayor acumulación de lesiones en la sustancia blanca del cuerpo calloso, región relacionada con funciones como la atención, la memoria de trabajo y la capacidad para organizar y ejecutar tareas. Otros cambios fueron observados en zonas cerebrales que también intervienen en las funciones ejecutivas.
Los investigadores subrayaron que estos resultados no significan que la osteoporosis provoque demencia. Una posible explicación es que la pérdida ósea y el deterioro cerebral compartan factores relacionados con el envejecimiento, como resistencia a la insulina, alteraciones en los niveles de grasas en la sangre y cambios hormonales. Sin embargo, los hallazgos abren la posibilidad de utilizar información obtenida de estudios de imagen para identificar de forma temprana a personas que podrían presentar simultáneamente deterioro óseo y neurológico.