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HOMILÍA: Lo mejor, es recapacitar

La grandiosidad de un hombre, nodepende tanto en sus aciertos, como dela  disposición que tenga, para reconocer, y enmendar sus errores.   La vida, no se componede hombres perfectos, más biende personas en vías de  perfección.   Por eso, en esta vida tendremos caídas, pero también la oportunidad de levantarnos, y retomar el camino .   Dice el profeta: “ Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y práctica la rectitud, el mismo salva su vida” . (Ez,18).   Ya se ha dicho: que nunca es tarde para recapacitar, y mejor nuestrosactos.   Recapacitar, es volver a pensar, en lo que hemos hicimos; y reflexionar con detenimiento, sobre el valor de nuestras acciones.   Aunque, para avanzar, se necesaria  la voluntad;  pero, ante todo, una actitud dehumildad.   Y, la humildad, es aceptar nuestra verdad, reconociendo que somos frágiles,  y aceptando que  nos hemos equivocado.   Jesús, con su acciones, nos enseñó, lo que significa la grandeza de la humildad.   Dice San Pablo: “Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino por el contrario, se anonado a sí mismo, tomando la condición de siervo…”. (Flp.2).   No le tengamos miedo al fracaso, porque de los errores, podemos  aprender, y adquirir experiencia; pero,  tampoco hay que permanecer en  el error, se ocupa voluntad, para disponerse a enmendarlo.   Para el Señor, lo que cuenta no es el camino, sino que lleguemos a un buen final; llegar a recapacitar, y hacer la voluntad del Señor.   Así dice el Evangelio: “ …El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: No quiero ir, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Ellos le respondieron: El segundo”. (Mt.21).   No bastan las palabras, cuandofaltan las acciones.   Las palabras, sin las buenas acciones, nos dejan vacíos.   Nuestra reacción, puede darse sin pensar; pero tenemos      EVANGELIO Del santo Evangelio según san Mateo 21, 28-32   En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: ‹Hijo, ve a trabajar hoy en la viña›.    Él le contestó: ‹Ya voy, señor›, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Este le respondió: ‹No quiero ir›, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» Ellos le respondieron: «El segundo».    Entonces Jesús les dijo: «Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él». Palabra del Señor.  
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