Los dos líderes no se detuvieron para responder a preguntas a gritos sobre Irán, Taiwán o el magnate de medios de Hong Kong encarcelado, Jimmy Lai
Con el sobrevuelo de una aeronave, una banda militar y una brillante alfombra roja, el Presidente Donald Trump recibió ayer en la Casa Blanca al Presidente chino, Xi Jinping.
Ésta fue la primera visita de Xi a Washington en más de una década y estuvo marcada por un despliegue protocolario y formalidades que ocultaron las profundas diferencias entre ambas naciones.
Con Xi sentado detrás de él, Trump destacó lo que llamó una "amistad verdaderamente grandiosa" entre ambos líderes. En declaraciones optimistas, habló de "avances enormes" en los asuntos que enfrentan.
Sin embargo, las expectativas son bajas respecto a lograr avances para resolver alguna de las principales tensiones entre las dos naciones más poderosas del mundo.
Entre ellas figuran una frágil tregua en la guerra comercial, el futuro de Taiwán, una riesgosa carrera en inteligencia artificial y el respaldo de China a Irán y a la guerra de Rusia contra Ucrania.
Trump llevó a Xi a recorrer a pie las obras del salón de baile de la Casa Blanca, así como el nuevo helipuerto. Los dos líderes no se detuvieron para responder a preguntas a gritos sobre Irán, Taiwán o el magnate de medios de Hong Kong encarcelado, Jimmy Lai.
Trump sólo se detuvo para decir a los reporteros que a Xi "le encanta el granito", en referencia al material de construcción. También dijo que los líderes estaban teniendo "una reunión muy buena".
COOPERACIÓN Y ESTABILIDAD
En sus declaraciones públicas dentro de la Casa Blanca, Xi fue más sustantivo y pragmático, al hablar de la responsabilidad histórica que enfrentan las dos "grandes naciones".
"Debemos cooperar con sinceridad", afirmó. "Los intereses de China y Estados Unidos están profundamente entrelazados".
Durante su discurso, Xi utilizó el término "estabilidad estratégica", una expresión proveniente de la doctrina sobre armas nucleares.
"Lograr el gran rejuvenecimiento de la nación china y hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande pueden ir de la mano", afirmó el Mandatario chino, quien además invitó a 100 mil estudiantes estadounidenses a visitar su país en los próximos cinco años.
Se refirió específicamente a la inteligencia artificial y dijo que ambos países deben garantizar que la IA esté siempre "bajo control humano".
En continuidad con la tradición de la diplomacia de los pandas, Xi cerró ayer sus declaraciones anunciando que China enviará próximamente dos pandas al Zoológico de Atlanta, y calificó a los animales blancos y negros como "emisarios de amistad".
La visita del Presidente chino se extendió hasta la noche, con una cena de Estado a la que asistieron ejecutivos de alto perfil, especialmente del sector tecnológico, como Jeff Bezos, CEO de Amazon, y Mark Zuckerberg, CEO de Meta.
Mantener la calma beneficia a ambos Gobiernos: Trump tiene la atención puesta en la guerra en Irán y las próximas elecciones legislativas. En cambio, Xi enfrenta una economía en desaceleración y el próximo Congreso quinquenal del Partido Comunista.
Analistas señalaron que Beijing busca aprovechar los próximos años para afianzar su posición frente a Washington.
También calificaron como "inusualmente breve" el tiempo destinado a las conversaciones sustantivas entre los Mandatarios en el Despacho Oval.
A su juicio, el despliegue protocolario habría sido uno de los principales objetivos de la visita.