Más viejos, menos sabios, menos productivos y más corruptos

Desde el Lunar Azul

Buen miércoles de plaza, de esos días de informe en este Lunar Azul que millones de pesos de publicidad (pagados con nuestros impuestos) insisten en vender como el "gigante" en que evolucionó la Ciudad de tu Vida: una puesta en escena del arte de gobernar a punta de espectaculares, boletines y redes sociales.

Porque aquí todo crece. Bueno, casi todo.

Según el INEGI, Aguascalientes llegó en 2025 a 1 millón 534 mil 416 habitantes. Somos más. Y mientras la demografía avanza sin pedir permiso, valdría preguntarse si nuestras instituciones, nuestra economía, nuestra clase política y clase empresarial crecen al mismo ritmo, o si simplemente engordan.

Los números tienen esa mala costumbre de no contratar publicidad.

Los datos que acompañan hoy a este Lunar muestran que en el primer trimestre de 2026 la actividad económica estatal cayó 1.7 por ciento anual, y que las actividades secundarias, industria y construcción incluidas, retrocedieron 5.3 por ciento. Las exportaciones bajaron alrededor de 4.5 por ciento y la informalidad laboral pasó de 40.9 a 44.4 por ciento. Peor todavía: la población ocupada en condiciones críticas creció de 26.2 a 33.8 por ciento.

Traducido al idioma que nunca aparece en los informes de gobierno: tenemos más habitantes, pero una economía que ya da señales de cansancio.

Y entonces aparece esa palabra incómoda que ningún espectacular sabe borrar: confianza.

Porque para atraer inversión no basta con giras, listones y fotografías junto a empresarios sonrientes. El capital pide algo mucho menos fotogénico: certeza jurídica.

Ahí aparece Next Energy.

El contrato firmado en 2019 se convirtió en un expediente político, judicial y financiero que ya nadie puede vender como anécdota administrativa. La FGR ha procedido contra cinco exfuncionarios municipales relacionados con esa contratación, mientras Eugenio Maíz Domene, propietario de Next Energy, sigue sujeto a procesos en Aguascalientes y ahora se presenta como víctima de persecución y malos tratos.

Curiosa metamorfosis: el empresario que llegó haciendo negocios con gobiernos panistas terminó reencarnado en perseguido del poder.

Tampoco conviene comprar completa ninguna de las dos películas: ni la del empresario inocente acosado por funcionarios perversos, ni la del gobierno absolutamente ajeno a un contrato que nació, creció y comprometió recursos públicos durante años. Las investigaciones tendrán que determinar responsabilidades; a nosotros nos toca, por ahora, desconfiar por igual de ambos guiones.

Lo que sí sabemos es que un juzgado ordenó en marzo la rescisión del contrato y la restitución de recursos públicos, cerrando jurídicamente (al menos en esa instancia) un esquema que comprometía obligaciones financieras de largo plazo.

Hay, además, una dimensión política nacional. En el Senado se han presentado señalamientos que vinculan el caso con Marko Cortés y personas cercanas a la dirigencia panista: acusaciones políticas que deben probarse y aclarar los vinculos como el de la contralora de Monterrey. Lo verificable es que Next Energy no hizo negocios solamente en Aguascalientes: tuvo proyectos y controversias también en Baja California y Nuevo León, entre los casos más relevantes.

Por eso resulta tan oportuno y tan tardío, el redescubrimiento del federalismo por parte de algunos involucrados. Cuando había contratos repartidos en varios estados, a nadie le urgía que la Federación metiera las manos. En cuanto llegaron las investigaciones federales, aparecieron, como por encanto, las persecuciones, las conspiraciones y las víctimas.

Pero el daño más hondo quizá no esté en los tribunales, sino en la percepción.

La ENCIG 2025 estimó para Aguascalientes 21 mil 392 actos de corrupción por cada 100 mil habitantes, frente a 18 mil 678 en 2023: un salto de 14.5 por ciento. Y mientras tanto, buena parte de la prensa local camina de puntitas.

No porque exista una orden escrita para callar, eso sería casi honesto. El mecanismo contemporáneo es más sofisticado: publicidad oficial, convenios, accesos, exclusiones, y esa extraordinaria capacidad que desarrolla el periodismo para intuir qué preguntas conviene no hacer. Así florece la autocensura, esa institución que nunca necesita presupuesto porque cada quien aprende a administrársela solo.

El problema de Aguascalientes no es únicamente Next Energy: es el mensaje que casos así envían al empresario que decide dónde poner su próxima inversión. Aquí hay infraestructura, talento y ubicación privilegiada, sí; también hay preguntas sobre certidumbre institucional que ninguna campaña publicitaria resuelve.

Seguimos siendo competitivos: el propio World Justice Project coloca al estado por encima del promedio nacional en Estado de derecho. Pero superar el promedio mexicano tampoco debería provocar demasiados festejos.

Porque mientras el gobierno vende un gigante, los números describen algo más humano: una economía que pierde velocidad, empleos que pierden calidad y ciudadanos que pierden confianza.

Somos más. Quizá también más viejos.

Lo preocupante sería descubrir que no somos, necesariamente, más sabios.

Nos leemos en la próxima subida, desde este Lunar Azul donde los espectaculares dicen que somos gigantes, aunque los números empiecen a preguntarnos de qué tamaño son nuestros pies de barro.

 

Ahí dejo esta roca.

 

Empújela usted.

Yo vuelvo, como siempre.

 

 

 

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