En su decimoquinta edición, LuxuryLab Global habló de IA, experiencias y longevidad, pero también de aquello que las marcas todavía no saben medir del todo.
Ver esta publicación en Instagram“Los Gen Z no solo quieren tener productos extraordinarios, quieren vivir momentos extraordinarios”, señaló. La frase no sugiere propiamente que la generación Z haya perdido el gusto por los objetos. Unos tenis, un reloj o un auto pueden seguir siendo deseables; lo que ha ganado peso es todo lo que ocurre alrededor: cómo se descubren, quién los recomienda, qué acceso ofrece la marca y si la experiencia merece contarse. Porque hay una línea muy fina entre entender esos códigos y disfrazarse de joven para entrar en la conversación. De ahí surgió una de las ideas más útiles de su participación: el KPI del lujo podría desplazarse de la conversión hacia la relación. No es una invitación a ignorar las ventas. La conversión es limpia, contable y se lleva bien con una presentación ejecutiva; la relación es más desordenada. Aparece después, en la confianza, la recomendación, el regreso y cierta sensación de pertenencia. Una transacción explica qué ocurrió. Rara vez explica por qué alguien querrá volver. La originalidad siempre será el reto La inteligencia artificial volvió esa diferencia todavía más pertinente. Tony Ventura, especialista en IA y CEO de Tony Ventura Technology, planteó que la ejecución será cada vez más barata, mientras las ideas originales y la distribución adquirirán mayor peso. A medida que las herramientas permiten producir campañas pulidas en menos tiempo, la perfección técnica podría perder parte de su capacidad para distinguir a una marca. Alessandro Cannatà, Chair of Luxury and Brand Management en SCAD, habló por ello de la IA como herramienta y no como estrategia. Desde la hospitalidad, Antoine Chahwan, President of Hotel Operations Americas de Four Seasons, abordó un reto parecido: utilizar datos para anticipar preferencias sin olvidar que un huésped también quiere sentirse visto y comprendido. Los LuxuryLab Awards 2026 reflejaron parte de esa búsqueda. VisitMalta recibió el reconocimiento internacional; San Miguel de Allende, el nacional; y el arquitecto Mauricio Rocha fue premiado por una trayectoria vinculada con el territorio y la comunidad. Las piezas fueron realizadas por Uriarte Talavera, sumando el oficio artesanal mexicano al gesto. LuxuryLab no dejó una definición cerrada del nuevo lujo, y quizá habría sido extraño que lo hiciera. La industria puede conocer más datos, personalizar a mayor escala y producir con una precisión inédita. Queda por ver si todo ese conocimiento hará que las personas se sientan comprendidas o solamente bien perfiladas.