México, referente mundial en educación

Peces de ciudad

Hay ocasiones en que una estadística parece contar una historia y, sin embargo, los datos esconden otra mucho más profunda.


Los resultados de PISA 2025, publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) el pasado 8 de septiembre, han provocado en México un intenso debate sobre nuestro sistema educativo. Las cifras muestran retos importantes: México obtuvo 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias. En matemáticas y lectura los resultados fueron inferiores a los de 2022, mientras que en ciencias se mantuvieron prácticamente estables.


Pero hay otra lectura posible.Y quizá sea la que más necesitamos hacer.Porque PISA 2025 no solamente mide cuánto saben nuestros jóvenes. También permite observar cómo viven la escuela, cómo enfrentan los desafíos y qué relación tienen con sus maestros y con el aprendizaje.Y ahí México tiene algo que mostrarle al mundo.


La OCDE destaca que los estudiantes mexicanos reportan niveles importantes de curiosidad, perseverancia y sentido de que el tiempo dedicado a la escuela es significativo. El propio organismo calificó como particularmente destacable la capacidad de México para mantener estable su desempeño en ciencias —el área central de PISA 2025— y mostrar resiliencia en lectura, en un momento en que numerosos sistemas educativos experimentaron retrocesos.

Pero quizá el dato más importante no esté en una columna de resultados.Está en el aula.El maestro mexicano.La OCDE encontró que, frente al promedio de los países miembros, una mayor proporción de estudiantes mexicanos percibe que sus docentes se preocupan por su aprendizaje, les ayudan a comprender y les brindan apoyo adicional cuando lo necesitan.

Este dato merece ser leído con atención.Porque un sistema educativo no se sostiene únicamente con libros, computadoras, infraestructura o programas de estudio.Se sostiene con personas.Y en el centro de esa arquitectura está el maestro.


El maestro que llega a una comunidad rural. El que atiende a estudiantes que enfrentan dificultades económicas. El que trabaja en una escuela urbana saturada. El que enseña ciencias, matemáticas, lectura o tecnología. El que conoce a sus alumnos por su nombre y sabe cuándo un joven necesita una explicación adicional, una palabra de aliento o simplemente que alguien confíe en él.



Ese maestro también es parte del resultado educativo de México.Una hazaña silenciosa


Hay otro elemento de PISA 2025 que no debería pasar inadvertido.Entre 2015 y 2025, México amplió significativamente el acceso de jóvenes de 15 años al sistema educativo, incorporando a sectores que históricamente habían quedado excluidos. La OCDE considera este factor relevante para interpretar los resultados.


Esto significa que comparar únicamente los promedios puede conducirnos a una conclusión incompleta.México no está evaluando exactamente al mismo universo de jóvenes que hace una década.Nuestro sistema educativo ha abierto sus puertas a más estudiantes.Y eso también es progreso.


La inclusión tiene un costo estadístico: cuando un país incorpora a jóvenes que antes estaban fuera de la escuela, el promedio puede disminuir. Pero desde la perspectiva de una nación, que esos jóvenes estén dentro de la escuela representa un avance social de enorme importancia.

La pregunta, entonces, no debe ser solamente cuánto obtuvo México.La pregunta debe ser:¿Qué estamos haciendo para que cada uno de esos jóvenes aprenda más y tenga mejores oportunidades?


No somos una nación sin problemas educativosReconocer estas fortalezas no significa negar nuestros desafíos.México debe mejorar sustancialmente en matemáticas, lectura y ciencias. El hecho de que solamente alrededor de tres de cada diez estudiantes mexicanos alcance el nivel básico de competencia matemática establecido por PISA constituye una llamada de atención que no podemos ignorar.



Necesitamos fortalecer los aprendizajes fundamentales.Necesitamos recuperar capacidades matemáticas y lectoras.Necesitamos aprovechar responsablemente las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. Necesitamos reducir las desigualdades.Y necesitamos ofrecer mejores condiciones para que nuestros docentes puedan realizar su trabajo.Pero precisamente por eso debemos abandonar la idea de que nuestros maestros son el problema.



Nuestros maestros son una parte esencial de la solución.El verdadero referente. Quizá México no deba aspirar a ser un referente mundial porque sus estudiantes aparezcan en los primeros lugares de una tabla.Debe aspirar a serlo porque sea capaz de construir un sistema educativo que combine calidad, inclusión, equidad y humanismo.



Un sistema que no abandone a quien nace en una comunidad rural.Que no excluya a quien enfrenta pobreza.Que no deje atrás a quien tiene una discapacidad. Que reconozca la diversidad cultural de México.Que prepare a sus jóvenes para las nuevas tecnologías sin renunciar al pensamiento crítico.Y, sobre todo, que confíe en sus maestros.


PISA 2025 nos presenta un México que enfrenta dificultades, pero que también muestra resiliencia.Un México que ha incorporado a más jóvenes al sistema educativo.Un México cuyos estudiantes muestran curiosidad y perseverancia.Un México cuyos docentes son percibidos por sus alumnos como figuras cercanas que se preocupan por su aprendizaje y están dispuestos a ayudarlos.Ese México existe y merece ser reconocido.


Los resultados de PISA no deben servir para alimentar ni la complacencia ni el derrotismo.

Deben servir para mirar de frente nuestras debilidades y, al mismo tiempo, reconocer nuestras fortalezas.Porque una nación no se transforma cuando presume sus resultados.Se transforma cuando aprende de ellos.Y quizá ahí se encuentre la verdadera lección de PISA 2025:México tiene mucho que mejorar, pero también tiene mucho que enseñar.



Y entre aquello que México puede enseñar al mundo está la extraordinaria capacidad de sus maestras y maestros para mantener viva la esperanza educativa de millones de jóvenes.

Ahí comienza nuestro verdadero potencial.Ahí comienza la posibilidad de que México sea, no solamente un país que participa en las evaluaciones internacionales, sino un país capaz de convertirse en un verdadero referente mundial en educación.

 

 

 

OTRAS NOTAS