Rumbo al V Informe de Gobierno, Ricardo Gallardo Cardona llega a una de las etapas políticamente más importantes de su administración con una posición de fuerza y unidad, más allá de las cifras y del balance institucional que necesariamente acompañará al informe, conserva capacidad de conducción, mantiene el control de los tiempos de la sucesión y ha conseguido colocar al proyecto de gobierno como el eje alrededor del cual se mueve buena parte de la discusión política potosina.
El V Informe no será solamente un ejercicio de rendición de cuentas; será también la fase de un gobernador que entra en la recta final de su administración con capacidad para influir decisivamente en lo que viene, el escenario que se presenta es el de una entidad que busca proyectar unidad, trabajo y desarrollo como los tres conceptos centrales de esta etapa.
San Luis Potosí es ahora un estado con mayor dinamismo económico, obra pública, inversión y programas sociales como nunca en su historia, pero sobre todo como una entidad que dejó atrás años de parálisis política y administrativa; el gallardismo presenta resultados y gobernabilidad que fortalecen la continuidad de un proyecto que, desde su perspectiva, todavía tiene tareas pendientes y una agenda de largo plazo por desarrollar.
El modelo de gobierno de Gallardo Cardona ha generado estabilidad, inversión, obra y capacidad de gestión, lo lógico sería darle seguimiento y evitar un regreso a fórmulas que ya tuvieron su oportunidad; el gobernador puede permitirse administrar los tiempos mientras sus adversarios necesitan acelerar; la llamada “herencia maldita” permanece al acecho, pero ante los resultados recientes poca materia hay para cuestionar seguridad, servicios, deuda, infraestructura, corrupción, privilegios de grupos políticos y todo aquello que pueda utilizarse, sobre todo mentiras y distorsiones.
La oposición tendrá que enfrentar una dificultad adicional a su falta de liderazgos y de congruencia: competir no solamente contra una estructura política, sino contra la percepción de que cambiar de rumbo podría significar regresar al pasado que tanto daño causó la entidad, las décadas perdidas por las luchas intestinas de los grupos de poder priistas.
Frente a los acelerados, el gobernador apuesta por esperar; frente a la fragmentación opositora, coloca la idea de unidad; frente a quienes cuestionan al gobierno, contrapone trabajo y desarrollo; y frente al fantasma de la “herencia maldita”, ofrece continuidad.
La gran disputa apenas comienza y tendrá como escenario una entidad donde cada obra, cada resultado, cada error y cada movimiento político serán leídos bajo el prisma de 2027. El V Informe será el punto de partida de esa nueva etapa: el momento en que el balance del gobierno comenzará inevitablemente a convertirse en el argumento central de la batalla por el futuro de San Luis Potosí.