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San Luis Potosí ya no tiene a dónde crecer

La expansión de la zona metropolitana hacia municipios periféricos incrementa las distancias entre vivienda, empleo y servicios, presionando la movilidad de la capital potosina.

La ciudad de San Luis Potosí creció hasta quedarse sin tierra. Tras la municipalización de Villa de Pozos y la declaratoria de la Sierra de San Miguelito como Área Natural Protegida, la capital se quedó con una reserva mínima para su expansión. “Nos quedamos sin espacio para crecer. Lo que queda solo podría destinarse a ampliar la zona industrial en La Pila, con pocas vialidades y un suelo limitado para fines habitacionales”, señaló Benjamín Alva Fuentes, profesor-investigador de la Facultad del Hábitat de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP)   De acuerdo con el urbanista la capital pasó de 14 mil hectáreas urbanizables en 2021 a solo 2 mil tras la separación de Pozos, y de esas, solo 600 son realmente aprovechables, lo que equivale a 1.5 veces el Parque Tangamanga I.   ¿Hacia dónde crece la mancha urbana? El crecimiento ya no es hacia adentro. La nueva zona metropolitana de ocho municipios perfila a Villa de Pozos como nuevo centro metropolitano, a Villa de Reyes como enclave industrial y pionero en electromovilidad, a Soledad de Graciano Sánchez como centro logístico cercano al aeropuerto, y a Mexquitic y Cerro de San Pedro como nuevas áreas habitacionales.   Movilidad en crisis: hasta un tercio del día en traslados Alva Fuentes advirtió que el desbordamiento periférico ya tiene un costo humano y económico directo. Una persona que trabaja en la Zona Industrial puede invertir hasta dos horas para llegar a su empleo y otras dos para regresar. En promedio, los hogares destinan alrededor del 20% de sus ingresos al transporte, una situación que refleja el deterioro de la movilidad en la capital potosina.     De acuerdo con estudios de la UASLP en colaboración con la Unión de Usuarios de la Zona Industrial, un trabajador llega a dedicar 12 horas de su día entre jornada laboral y traslados, por lo que solo le queda el resto para descansar y convivir con su familia. Quienes usan transporte de personal son los más afectados, con cerca de cuatro horas diarias de recorrido.     El investigador atribuyó esta situación al crecimiento acelerado del parque vehicular, con una tasa cercana al 10% anual desde principios de siglo. Hace 25 años había tres personas por vehículo; hoy la relación es prácticamente de un automóvil por persona, lo que ha saturado vialidades como la carretera 57, Salvador Nava, bulevar Río Santiago y Circuito Potosí.     La vivienda vertical en el Centro no es la solución automática Ante la falta de suelo, una de las apuestas ha sido la vivienda vertical en el Centro Histórico. Alva Fuentes considera que puede ser positiva para aprovechar infraestructura y fortalecer la vida urbana, pero advierte que sin planeación exclusiva podría generar mayores problemas de servicios, movilidad e incluso gentrificación.     Actualmente el Centro Histórico cuenta con 10 mil 348 viviendas y solo el 41% del uso de suelo es habitacional. Su población cayó de 50 mil a 23 mil habitantes en 30 años, con una ligera recuperación a 25 mil 231 habitantes. Las redes de agua, drenaje y electricidad son muy antiguas y ya presentan saturación.   El especialista señaló que este fenómeno puede derivar en procesos donde únicamente quienes cuentan con mayor poder adquisitivo pueden adquirir inmuebles en el Centro, mientras los propietarios con menores recursos terminan desplazados.     Urge actualizar la planeación y crear microciudades Alva Fuentes ha insistido en que los programas de desarrollo urbano fueron rebasados por la separación de Pozos y las restricciones de la Sierra de San Miguelito, "aunque existan programas actualizados y se definan vocaciones de uso de suelo, sin certeza jurídica sobre la propiedad, el crecimiento será caótico”.   La propuesta es apostar por una densificación inteligente en áreas que ya cuentan con infraestructura, crear microciudades con parques, captación pluvial y enclaves verdes como un posible Tangamanga III, y concretar proyectos de transporte masivo y reingeniería vial que incluyan ciclocircuitos funcionales y estaciones del tren de pasajeros Querétaro-SLP dentro de la ciudad.    
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