Del Informe PISA al apocalipsis de la IA… El mundo necesita estadistas… y nos tocaron influencers

Desde el Segundo Piso

Hoy, en USA, como en muchos países desde hace algunos años, la conversación y la atención de los gobernantes están concentradas en seguir en el poder, torciendo la democracia sin pudor alguno.   Mientras los políticos están preocupados por la siguiente elección, otros están preocupados por algo ligeramente más inquietante; que las máquinas se les salgan de control.   Hace unos días, los titanes de la inteligencia artificial Elon Musk y Sam Altman respaldaron la propuesta de ralentizar el desarrollo de la IA para dar prioridad a la seguridad tecnológica. La iniciativa surgió después de las alertas de Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, la preocupación no es menor.   Se habla ya de enjambres de agentes autónomos capaces de coordinar acciones y lanzar ciberataques imprevistos. Amodei ha advertido que, al ritmo actual, podríamos encontrarnos en cuestión de meses frente a sistemas con capacidades suficientemente avanzadas como para intentar apoderarse de partes críticas de internet.   Que quienes están construyendo la criatura comiencen a pedir que alguien le ponga freno debería, cuando menos, llamarnos la atención.   Al mismo tiempo, hace apenas unos días, la OCDE dio a conocer los resultados de PISA 2025. Y ahí también se encendieron las luces rojas.   Fue la evaluación más grande realizada hasta ahora, 760 mil estudiantes de 15 años, pertenecientes a 91 países y economías.   Los resultados muestran una caída histórica del rendimiento. Entre 2015 y 2025, el promedio de los países de la OCDE perdió 28 puntos en lectura, equivalentes aproximadamente a año y medio de aprendizaje y 22 puntos en matemáticas, poco más de un año.   Hoy, uno de cada cinco jóvenes de 15 años en la OCDE presenta bajo desempeño simultáneamente en ciencias, matemáticas y lectura.   Y hay otro dato que parece escrito especialmente para estos tiempos, el 28% de los estudiantes dice que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales durante la mayoría o todas las clases de ciencias.   Tenemos entonces una curiosa paradoja, mientras construimos máquinas cada vez más inteligentes, los seres humanos parecemos tener crecientes dificultades para leer, comprender y concentrarnos.   Y ante estas crisis que nos están exigiendo respuestas, al parecer no contamos con líderes o estadistas capaces siquiera de entender el contexto y los tiempos que enfrenta la humanidad.   Vemos a un Trump dislocando toda suerte de cadenas y acuerdos multilaterales, sin que tengamos certeza de lo que esto repercutirá en el mediano y largo plazo. Vemos a un Milei desquiciado, llevando adelante un experimento económico y social cuyos resultados finales todavía están por escribirse.   Más arriba, Abelardo de la Espriella, quien asumió la presidencia de Colombia apenas el pasado 7 de agosto, inicia un gobierno de mano dura, retórica estridente y ecos de Bukele.   Si hoy revisamos el perfil de buena parte de los líderes políticos del mundo, quizá resulte difícil encontrar entre ellos intelectuales con el calibre suficiente para enfrentar los retos que se nos están presentando como humanidad. La mayoría parecen figuras vacías, sin luces políticas que nos permitan presumir que tendrán la imaginación y la formación necesarias para pensar fuera de las modas políticas existentes.   Porque más allá de las crisis políticas, al parecer esto se está convirtiendo también en una crisis intelectual (PISA dixit) y, quizá lo más peligroso, en una crisis del espíritu.   Los ciudadanos parecemos resignados a que no hay de otra más que seguir eligiendo bufones que buscan el poder por el poder.   Y gobernantes de este calibre, sin recursos siquiera para diagnosticar correctamente las crisis a las que nos enfrentamos, mucho menos tendrán la capacidad de diseñar soluciones o salidas a lo que estamos viviendo.   Quizá, después de todo, no sea tan mala idea diseñar una IA para que nos gobierne. Eso sí, habría que alimentarla con algoritmos que no contengan ninguno de los vicios que los políticos de la era de TikTok están enseñando ya sin pudor alguno.   Los resultados de PISA 2025 para nuestro país tampoco son alentadores. En México, apenas 30% de los jóvenes alcanza al menos el nivel básico de competencia en matemáticas, contra 65% en promedio en la OCDE. En lectura, sólo 50% alcanza ese nivel mínimo.   Pero aquí aparece una paradoja extraordinaria, los jóvenes mexas quieren aprender. El 81% de los estudiantes mexicanos dice que le gusta aprender cosas nuevas en la escuela, por encima del promedio de la OCDE, que es de 68 %. Y 75 % afirma que hace un esfuerzo adicional cuando el trabajo se vuelve difícil, frente a sólo 59% en el promedio de la organización.   Es decir, nuestros “morros” todavía tienen curiosidad, ganas y esperanza. Y en el diseño de esa IA sólo esperemos una cosa, que no resulte familiar de “Skynet”, la de Terminator o que nos salga “huachicolera”.  
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