Sharon Osbourne presentó una demanda ante el Tribunal Superior de Londres para solicitar la destitución de Colin Newman, el contador de toda la vida de su difunto esposo, Ozzy Osbourne, como uno de los albaceas encargados de administrar su herencia, valuada en alrededor de 135 millones de dóalres.
Los documentos presentados muestran que la viuda del rockero, de 73 años, inició el procedimiento contra Newman bajo una legislación que permite a los tribunales destituir o sustituir a los representantes de una herencia, aunque hasta ahora no se ha informado si el contador se opone a la solicitud o si ha aceptado apartarse del proceso.
Ozzy murió en julio del año pasado a los 76 años, apenas unas semanas después de ofrecer un concierto de despedida junto a Black Sabbath en Birmingham, su ciudad natal, y tras su fallecimiento Sharon quedó al frente de la administración de la herencia junto con otras dos albaceas, su sobrina Georgina Maszlin y su asistente Melinda Varga.
Colin Newman había manejado las finanzas de Ozzy y Sharon desde antes de que la pareja contrajera matrimonio en 1982 y durante décadas se convirtió en una figura cercana a la familia, además de ocupar un lugar importante dentro de la industria musical británica.
Los registros de Companies House muestran que Newman fue director durante años de Monowise Ltd, una de las principales compañías británicas vinculadas a Ozzy, cargo al que renunció en abril, mientras que Sharon fue nombrada directora de la empresa en diciembre pasado, cinco meses después de la muerte del cantante, y actualmente la compañía aparece oficialmente controlada por el "patrimonio de John Michael Osbourne", nombre real del músico.
De acuerdo con The Sun, la legislación británica contempla diferentes circunstancias en las que un albacea puede ser apartado de la administración de una herencia, entre ellas situaciones relacionadas con su participación previa en la elaboración del testamento y su posterior decisión de retirarse, aunque los documentos de la demanda no permiten determinar cuál es el argumento específico planteado por Sharon para solicitar la salida de Newman.
La relación entre Newman y los Osbourne se remonta a varias décadas, pues conoció a Sharon cuando trabajaba como contador auxiliar para su padre, el famoso representante de artistas Don Arden, y posteriormente se convirtió en una persona de confianza de la familia, además de aparecer en los créditos de varios álbumes de Ozzy.
Newman, de 79 años, también fue agente literario de Sharon, quien además de su trayectoria en la industria musical se desempeñó como jueza en The X Factor, por lo que el vínculo entre ambos se extendió durante décadas y en distintos ámbitos profesionales.
La cercanía de Newman con los Osbourne también quedó marcada por algunas historias poco convencionales, como el episodio en el que Ozzy habría irrumpido en la oficina de su contador en Soho con un conejo muerto y habría rociado sangre en las paredes, mientras que en 1984 el cantante habría terminado durmiendo en un banco frente a la casa de Newman en lugar de acudir al hospital, donde Sharon estaba a punto de dar a luz a su hija Kelly.
Hasta ahora no se conocen públicamente los motivos específicos por los que Sharon busca que Newman sea retirado de la administración de la herencia de Ozzy, ni tampoco se ha informado cuál será su postura ante la solicitud presentada por la viuda del rockero.