Ashley St. Clair, ex esposa de Elon Musk y madre de uno de sus hijos, reveló que rechazó un supuesto acuerdo de confidencialidad por 40 millones de dólares, decisión que le permitió hablar públicamente sobre su relación con el magnate en Musk?, el nuevo documental del cineasta ganador del Óscar Alex Gibney.
St. Clair participó en la cinta para, según explicó durante una rueda de prensa en el Festival de Cine de Venecia, dar un ejemplo a sus hijos y demostrarles que la comodidad económica no debe estar por encima de decir la verdad.
"Quería dar ejemplo a mis hijos, demostrándoles que nunca debemos confiarnos por la comodidad material de decir la verdad", declaró la influencer, quien dio a luz el año pasado al decimotercer hijo de Musk.
La joven, de 28 años, también habló sobre su pasado como comentarista de derecha, etapa en la que defendió políticas conservadoras y posturas antitrans, creencias de las que ahora se distancia y que atribuye a su juventud y al entorno político en el que se desenvolvía.
"Me involucré en la política republicana a los 18 años, después de conocer a Charlie Kirk, y había un ambiente de ignorancia", señaló St. Clair, aunque reconoció que ese contexto no justifica su participación.
"Espero que el riesgo que estoy asumiendo ahora al alzar la voz y tratar de contraatacar sirva de algo, al menos un poco", agregó.
ALEX GIBNEY CUESTIONA LA INFLUENCIA DE MUSK
El documental de Gibney busca analizar la figura de Elon Musk, su creciente poder y la influencia que ejerce a través de compañías como SpaceX y Tesla, además de sus proyectos en inteligencia artificial y su adquisición de Twitter, plataforma que posteriormente rebautizó como X.
El cineasta comenzó a trabajar en la producción en 2023 y aseguró que una de las situaciones que más le sorprendió durante la investigación fue el temor que muchas personas tenían de hablar sobre Musk.
"Lo que más me impactó, sobre todo al principio, fue el enorme temor a hablar, tanto entre sus críticos como entre sus colegas y amigos", explicó Gibney, quien afirmó haber contactado a numerosas personas que finalmente se negaron a participar.
Musk tampoco aceptó ser entrevistado para el documental y, de acuerdo con Gibney, desde el principio rechazó participar en el proyecto, mientras que posteriormente calificó la cinta como un "ataque difamatorio".
La producción tiene una duración de casi cuatro horas y, según Gibney, originalmente no estaba pensada para ser tan extensa, pero el proyecto cambió conforme Musk incrementó su participación en la política estadounidense y en la campaña de Donald Trump.
La sinopsis de Musk plantea una mirada crítica al empresario y cuestiona la imagen de "genio visionario" que lo ha acompañado durante años, mientras Gibney sostiene que incluso algunos de sus logros más reconocidos estarían rodeados de ilusión y engaño.
El director, de 72 años, fue contundente al describir al magnate como un "megalómano" y un hombre "muy peligroso", además de cuestionar su capacidad para mostrar empatía hacia otras personas.
"Diría que tiene muchas dificultades con la empatía, especialmente con la empatía cognitiva, que consiste en ponerse en el lugar de los demás", afirmó.