Bajo presión
Ya. De nuevo. Otra vez. Sí, en su informe de gobierno el presidente municipal, Leonardo Montañez, declaró abiertamente sus aspiraciones a la gubernatura. Entusiasmado finalizó su mensaje: “En este momento, mi mayor anhelo, es seguir trabajando por Aguascalientes, por todo Aguascalientes. Trabajar es lo que sé hacer, es lo que me mueve, con la misma entrega, cercanía y resultados. Desde aquí les digo, que se escuche fuerte y claro, con el apoyo de ustedes, les voy a seguir entregando buenas cuentas a Aguascalientes, a sus municipios, a sus comunidades, a sus rancherías, a nuestros pueblos mágicos… y sobre todo a su gente buena”.
No hay error ni un uso equivocado del plural, quiere seguir dando resultados no solamente a las delegaciones del municipio capital sino a todo el territorio estatal.
Escribo nuevamente porque ya en una entrevista anterior Leo Montañez contestó sin dudar que sí a la pregunta de si estaba listo para la candidatura. No sólo a mí, en la ronda de medios previa a su informe a quien se animara le señaló que quiere, puede y sabe… con un matiz, está listo para lo que venga, jamás menciona la candidatura a la gubernatura a disputarse el año que viene.
No ha dicho nada nuevo, tampoco inadecuado, Leo Montañez tiene todo el derecho a esa aspiración y no está obligado a declarar, en este momento, que quiere competir con otros panistas por la candidatura. Es su estrategia, un camino perfectamente diseñado para no ser señalado de actos anticipados de campaña y para no abrir prematuramente un frente en contra suya, que tendría como resultado no sólo ataques de la oposición sino una fractura al interior de Acción Nacional.
El momento de la declaración fue preciso, al cierre de su mensaje del informe de gobierno, una que ya había realizado el listado referente a la rendición de cuentas y agradecido a su equipo de trabajo; las críticas posibles sobre este momento enfrentan que el modelo de informe está agotado, que ningún gobernante, desde la presidenta hasta los legisladores, invariablemente realizan actos de este tipo para enunciar conquistas, pronunciar promesas y mostrar músculo, que sea vea y sienta el apoyo de los posibles electores.
También se puede especular sobre el apoyo mostrado al presidente municipal en el acto de su informe, si fueron miles, si gritaron mucho, si fueron acarreados… de nuevo, tiempo perdido, todos los actos de este tipo, todos, son iguales; lo mismo con las reacciones de los invitados especiales, si la gobernadora aplaudió, si el senador frunció el ceño, si estuvo o faltó tal o cual dirigente.
En otra parte del mensaje, el presidente municipal indicó: “Gracias a la gente del campo y de la ciudad que confía y también exige. Vamos como el reloj, con ritmo y sin detenernos. Tengo muchos años en la política, tengo creencias firmes, convicciones profundas, llevo años trabajando duro y con orgullo por esta ciudad, sigo preparándome, porque estoy convencido de que el mayor reto siempre es el que está por venir. Aguascalientes no se detiene. Aguascalientes quiere seguir avanzando con paz, desarrollo, prosperidad, pero, sobre todo; con seguridad. Nuestro Estado está listo para dar el siguiente paso. Yo Leo Montañez estoy puesto para lo que sigue”.
Durante años nos han dicho que Aguascalientes es panista y que a Teresa Jiménez le sucederá alguien de su partido, ¿quién? esa es la pregunta que importa, la que debería alimentar la discusión pública.
Si como señalan las encuestas el PAN ganará Aguascalientes, más allá del candidato que Acción Nacional coloque, la conversación pública no debería centrarse en si la elección está en la gobernadora o la dirigencia del partido; si le toca a un candidato o a otro; quién está arriba en las encuestas internas, tiene mayor reconocimiento, es más popular o más guapo.
El destape, entonces, no está en la frase de Leo Montañez, sino en lo que esa frase obliga a discutir. Si ya está puesto para lo que sigue, como él mismo dijo, habrá que preguntarle qué significa ese “seguir avanzando”, qué quiere cambiar, qué está dispuesto a defender y qué problemas considera prioritarios. Porque administrar una ciudad no es lo mismo que gobernar un estado, y entregar buenas cuentas tampoco basta como proyecto político.
Quizá ese sea el verdadero punto de partida de la sucesión: dejar de preguntar quién quiere la candidatura y comenzar a preguntar para qué la quiere. El PAN tendrá que decidir a quién postula, pero antes Aguascalientes debería decidir qué quiere escuchar de quienes aspiran a gobernarlo. Si el destape ya ocurrió, aunque todavía no tenga ese nombre, lo que sigue es mucho más importante que la candidatura: el proyecto.
Ya que todos están puestos para lo que sigue, estaría bien que dejaran de esconderse detrás de la prudencia, las encuestas, los equipos y las frases cuidadosamente ensayadas. Quien aspire a gobernar Aguascalientes debería tener algo más que ganas, posibilidades y experiencia: debería tener una idea clara de qué quiere hacer con el estado y, sobre todo, el valor para decirlo antes de que el partido le ponga una candidatura en las manos.
Porque si la sucesión va a reducirse a quién tiene más puntos, quién tiene más amigos, quién puede movilizar más gente o quién resulta menos incómodo para el grupo que decide, entonces no estaremos eligiendo al mejor proyecto, sino al sobreviviente de una disputa interna. Y Aguascalientes merece algo más que eso.
Coda. No se requieren gallos puestos, se necesita políticos preparados con un plan
@edilbertoaldan