Desde el Lunar Azul
Hay partidos que organizan encuentros para mostrar músculo. El PAN organizó uno en Aguascalientes y terminó enseñando la radiografía.
Ante miles de jóvenes aparecieron dos recetas para 2027.
Vicente Fox habló de guerra.Teresa Jiménez, de gobierno. Fox encontró al diablo.Tere buscó ciudadanos.
Uno explicó cómo derrotar a Morena. La otra intentó explicar para qué serviría votar por el PAN.
Y Jorge Romero, presidente nacional del partido, quedó frente a una pregunta bastante más incómoda:
¿cuál de esos PANes dirige?
Porque presidir un partido sin marcar rumbo también es una forma de liderazgo.
Sólo que en círculos.
Fox todavía cabalga en el 2000
Vicente Fox hizo lo que mejor sabe hacer: Vicente Fox.
Veintiséis años después conserva intacta la receta: encuentre un villano, convierta la elección en cruzada nacional y súbase al caballo.
Sólo cambió el demonio.Antes era el PRI. Ahora es Morena.
En Aguascalientes llamó a Morena “el diablo” y convocó a una gran alianza para “partirle la madre” en 2027.
El pequeño detalle -de esos que hacen de México una potencia mundial del surrealismo político- es que apenas un día antes Fox se había reunido con Alejandro “Alito” Moreno.
Sí.El PRI.
El partido que Fox expulsó de Los Pinos ahora podría ayudarlo a expulsar a Morena.
Veintiséis años para descubrir que el dinosaurio podía ser animal de compañía.
Fox incluso resolvió el problema teológico: Morena es “el diablo”; el PRI, apenas “el diablillo”.
Hay categorías en el infierno.Y coaliciones también.
La lógica electoral existe: frente a un partido dominante se suman votos y luego se averigua de dónde vinieron.
La dignidad ideológica, aparentemente, se revisa después del PREP.
¿Y Jorge?
Aquí aparece el personaje más curioso de la historia: el presidente del PAN.
Jorge Romero dice que el partido está abierto a alianzas, pero que la decisión no se impondrá desde la dirigencia.Muy democrático.
Aunque dirigir consiste precisamente en algo más complicado que preguntarles a todos qué quieren cenar.
Consiste en decir hacia dónde se va.
Y ahí el GPS panista sigue diciendo:“Recalculando”.
Porque si para explicarles el futuro a sus jóvenes el PAN necesita desempolvar a Fox, importar la épica del 2000 y escuchar que quizá deba abrazarse con el PRI para salvar a México, uno empieza a sospechar que el problema no es de memoria histórica.
Es de liderazgo presente.
Romero administra gobernadores, grupos, alianzas, aspirantes, equilibrios y egos.
Todo muy necesario.
Pero un dirigente que administra todas las rutas sin escoger ninguna deja de ser conductor.
Se convierte en glorieta.Y el PAN ya lleva suficientes vueltas.
Entonces habló Tere
Frente al mismo auditorio, Teresa Jiménez soltó:
“En el PAN no enseñamos a odiar al prójimo”.Incómodo.
Porque el prójimo acababa de ser declarado diablo y había que partirle la madre.
Fox construyó un enemigo.Tere intentó construir una alternativa.
Habló de empleo, inversión, seguridad, educación, medicamentos y oportunidades.
Es decir, abandonó momentáneamente el Apocalipsis y regresó a esa actividad menos emocionante llamada gobernar.
También preguntó:
“¿Ustedes quieren un México donde crezcan sólo para formarse por una despensa?”
Ahí golpeó a Morena.Pero con otro calibre.
Fox dice:Hay que sacarlos.
Tere pregunta:¿Qué ofrecemos nosotros?
Parece una diferencia pequeña. Es casi toda la discusión.
Satanizar al cliente
Fox sigue fabricando titulares magníficos.El problema es que los titulares no votan.
“Partirle la madre a Morena” arranca aplausos entre panistas. Pero para ganarle a Morena se requiere un ingrediente incómodo:gente que votó por Morena.
Ésa es la tragedia matemática opositora.
Primero llamar diablo al adversario y luego pedirle a parte de sus electores que cambien de bando parece una estrategia de mercadotecnia diseñada por el departamento de cobranzas.
Las elecciones no se ganan solamente emocionando a quienes ya te quieren.
Hay que convencer a quienes dejaron de quererte.
Por eso Tere tiene un punto. Pero también un riesgo.
Pensar que Morena ganó simplemente porque la gente se forma por una despensa sería una excelente estrategia para volver a perder.
Morena tiene programas sociales, pero también narrativa, territorio, identidad y millones de ciudadanos convencidos de que representa mejor sus intereses.
Ignorarlo sería cometer el error de Fox. Sólo que con mejores modales.
El PAN contra el PAN
Fox mira 2027 por el retrovisor del 2000.Tere intenta mirar por el parabrisas.
Y Jorge Romero parece ocupado acomodando a los pasajeros.
La fotografía de Fox con Alito resume el dilema: la oposición necesita sumar.
Pero algunas sumas también restan.
Si Morena representa, según sus adversarios, el regreso de las peores prácticas del viejo sistema, resulta difícil vender regeneración democrática tomado del brazo del partido que administró ese sistema durante décadas.
Fox ofrece épica.Tere, resultados.
Romero, por ahora, prudencia elevada a método de conducción.
Uno necesita un enemigo.La otra necesita ciudadanos.
El tercero necesita demostrar liderazgo.
Porque quizá el verdadero problema del PAN no sea encontrar con quién aliarse en 2027.Ni siquiera cómo derrotar a Morena.
Es algo anterior:decidir para qué quiere volver al poder.
Si la única respuesta es “para sacar a Morena”, Morena seguirá siendo el protagonista.
Y el PAN será apenas el personaje que vive hablando de él.Fox ya escogió su demonio.Tere parece haber escogido su ruta.
Falta saber qué escogió Jorge Romero.Además de no escoger.
Ahí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo, como siempre.