El otro lado de la política
En Aguascalientes nos tocó vivir un momento histórico.
No todos los días nace un municipio.
Pero, como suele ocurrir en la política, mientras unos celebran la historia, otros ya están haciendo cuentas. Unos hablan de territorio, identidad y servicios; otros ya piensan en elecciones, candidaturas y poder.
Villa Juárez y Asientos se separan.
Después de varios años de peticiones por parte de la población de Villa Juárez, principalmente por razones territoriales y económicas, finalmente comienza un proceso que cambiará la geografía política de Aguascalientes.
Cada municipio tendrá alrededor de 25 mil habitantes, una población incluso superior a la de municipios como San José de Gracia, El Llano y Tepezalá
Y entonces comienza la gran pregunta: ¿cómo se divide una vida construida juntos durante tantos años?
El presupuesto tendrá que repartirse. Los activos también. Los bienes, los recursos, las responsabilidades y, seguramente, hasta los problemas.
Como si fuera una herencia —y qué oportuno que se acerque el mes del testamento—, habrá que sentarse a definir qué le toca a cada quien.
Pero crear un municipio no es simplemente partir un mapa en dos.
Crear un municipio no significa que, de un día para otro, aparezca dinero.
Y ahí está uno de los mayores riesgos de este proceso.
La gente naturalmente tendrá expectativas. Esperará mejores servicios, mayor atención, más obras, mejores calles y gobiernos más cercanos. Y es completamente válido.
Pero alguien tendrá que explicar que la independencia administrativa no significa prosperidad automática.
Hay una enorme diferencia entre tener ingresos suficientes para operar y tener la autosuficiencia económica para sostener un municipio.
Villa Juárez tendrá que caminar antes de correr.
La transición podría tomar entre uno y tres años. Y durante ese tiempo habrá preguntas que parecen simples, pero que pueden convertirse en un verdadero problema de gobernabilidad.
El primer día…
¿Quién operará físicamente el agua?
¿Quién recogerá la basura?
¿Dónde pagarán los ciudadanos sus impuestos?
¿Quién atenderá los servicios públicos?
¿Dónde estarán las oficinas?
Porque una mala transición genera confusión.
Y la confusión genera caos.
Y cuando el caos llega al gobierno, la gobernabilidad comienza a desaparecer.
Por eso, este proceso no debería quedar únicamente en manos de políticos.
Se necesita un comité de especialistas. Personas que entiendan de finanzas públicas, administración municipal, servicios públicos, desarrollo urbano y planeación territorial.
Porque el primer gran reto de Villa Juárez no será elegir a su primer presidente municipal.
Su primer gran reto será sobrevivir institucionalmente a su nacimiento.
Y aquí viene otra de las grandes preguntas:
¿Quién será el rey o la reina de estas nuevas tierras?
Porque, curiosamente, mientras los diputados todavía discutían reservas y votaban un proceso histórico dentro del Congreso, afuera ya había quienes parecían estar celebrando una victoria electoral.
Apenas se estaba escribiendo el acta de nacimiento del nuevo municipio y algunos ya querían aparecer en la fotografía de su bautizo político.
Así es la política.
Donde nace una nueva estructura de poder, inmediatamente aparecen quienes quieren administrarla.
Ahora viene otro capítulo: la elección.
Existen, por lo menos, dos escenarios. Que el Instituto Electoral modifique acuerdos y procedimientos para que el primer Ayuntamiento sea elegido en 2027, durante la elección ordinaria, o que el proceso tenga que resolverse mediante una elección extraordinaria en enero de 2028.
Un nuevo municipio significa nuevas reglas, nuevos procedimientos y nuevos desafíos.
Y como si no fueran suficientes las polémicas que ya rodean al Instituto Electoral local, ahora tendrá que enfrentar uno de los retos administrativos y políticos más importantes de los próximos años.
Pero la aprobación del municipio también dejó algo más claro: las alianzas políticas no siempre son tan claras como aparecen en los comunicados nacionales.
Morena se posicionó en contra, argumentando contradicciones y discrepancias en el dictamen.
El PAN, con mayoría en el Congreso, respaldó la propuesta bajo el argumento de acercar los servicios a los ciudadanos.
Hasta ahí, todo parecía políticamente predecible.
Lo que sorprendió fue la postura del Partido Verde.
La diputada verde votó a favor, utilizando argumentos muy similares a los de la bancada panista.
Y la pregunta resulta inevitable.
Apenas unos días antes, las dirigencias nacionales habían anunciado una alianza entre Morena, el PT y el Verde rumbo a 2027.
Entonces…
¿Cuál es la verdadera alianza del Verde en Aguascalientes?
Porque una cosa es lo que se anuncia desde las dirigencias nacionales y otra, muy distinta, lo que ocurre cuando llega el momento de levantar la mano y votar.
Y esa diferencia, en política, puede decir mucho.
Pero más allá de las fotografías, los discursos, las alianzas y las futuras candidaturas, hay algo que no se debe perder de vista:
Villa Juárez necesita nacer fuerte.
No puede comenzar su historia con una burocracia sobredimensionada, con nóminas imposibles de sostener y con estructuras creadas únicamente para repartir posiciones políticas.
Un municipio nuevo no puede convertirse en una nueva oficina de empleo para los amigos del poder.
Porque una nómina injustificada puede quebrar cualquier administración.
Primero se debe garantizar la continuidad de los servicios.
Después, construir institucionalidad.
Y finalmente, demostrar que la decisión de crear un nuevo municipio fue una decisión pensada para mejorar la vida de las personas y no solamente para crear un nuevo espacio de poder político.
Todavía queda mucho por resolver.
La deuda de Asientos es otro tema que tarde o temprano tendrá que discutirse.
La división de recursos también.
Los activos.
Las responsabilidades.
Los servicios.
Las elecciones.
Los límites administrativos.
Y, por supuesto, el futuro político de quienes ya comenzaron a mirar hacia Villa Juárez como una nueva tierra de oportunidad.
Pero algo ya cambió.
Aguascalientes comienza una nueva reconfiguración política y territorial.
Durante mucho tiempo, la conversación pública se concentró en la capital, donde se encuentra el mayor poder económico y electoral del estado.
Hoy, nuevamente, los municipios levantan la voz.
Y para quienes aspiran a gobernar Aguascalientes en 2027, este proceso debería dejar una lección que vale más que cualquier encuesta:
El pueblo habla.
A veces habla en las urnas.
A veces habla en las calles.
A veces habla durante años antes de que alguien decida escucharlo.
Villa Juárez habló durante mucho tiempo.
Y finalmente fue escuchado.
Porque el pueblo puede hablar a favor o en contra.
Puede equivocarse o tener razón.
Puede incomodar al poder.
Pero habla.
Y cuando los gobiernos, los partidos y los políticos deciden no escucharlo, tarde o temprano encuentra una forma de hacerse escuchar.
Generalmente, esa forma tiene una fecha, una urna…
y una boleta electoral.