127 años de gracia

Transeúnte

Nos acercamos a celebrar un aniversario más de la fundación de nuestra diócesis. El 27 de agosto 1899 la Diócesis de Aguascalientes fue creada. A lo largo de los años muchas son las cosas que han sucedido. Y es que la historia se presta para que exista de todo un poco: momentos difíciles y otros más cargados de alegría. Ocho han sido los obispos que hasta el día han estado al frente de esta Iglesia particular. Cada uno de ellos han sabido guiar este Iglesia particular. Detrás de las cifras, de los templos de cantera y de la cronología de estos 127 años, se encuentra la riqueza más grande de nuestra Diócesis: el rostro de su gente. La historia diocesana no se ha escrito únicamente desde las cátedras episcopales o en los documentos oficiales, sino en el día a día de una comunidad viva que encarna la fe en el corazón de nuestra tierra. Esta memoria agradecida cobra vida en el rostro de las familias y laicos que transmiten la fe en el hogar, en la entrega silenciosa de los catequistas y agentes de pastoral que forman el corazón de nuestras comunidades, en el servicio abnegado de los sacerdotes y la vida consagrada que han sostenido los sacramentos por más de un siglo, y en el valioso testimonio de los enfermos y ancianos que, con su oración y ofrecimiento, son el altar invisible de nuestra Iglesia particular. ¿Qué pensar de una Iglesia particular que está por cumplir 127 años de existencia? Considero que la mejor palabra con la que podemos referirnos a este aniversario es: Gracias. Sí, gracias a Dios porque a lo largo de todos estos años si bien los problemas no han faltado, hemos de decir que han sido muchos mayores los momentos de alegría por compartir la felicidad que solo el creer nos puede dar. Gracias porque nos damos cuenta de que el Señor siempre ha sido fiel a nosotros, aunque nosotros no tanto. El aniversario de la creación de la diócesis se ha hecho coincidir con el inicio del nuevo año de pastoral, el cual será el de: “Pueblo de Dios”. Asumirnos como Pueblo de Dios implica vivir una verdadera corresponsabilidad y sinodalidad. La sinodalidad nos desafía a 'caminar juntos', aprendiendo a escucharnos e integrar la voz de todos los bautizados en el discernimiento pastoral. La corresponsabilidad, por su parte, nos recuerda que la vida de nuestra diócesis no depende solo de sus pastores, sino del compromiso activo de cada laico que, desde su Bautismo, aporta sus dones y talentos para edificar la comunidad y evangelizar la realidad." Celebrar un aniversario siempre será una oportunidad para recomenzar nuestra vida animándonos a convertirnos cada vez más en discípulos del Señor. Con el corazón lleno de gratitud por nuestro pasado y llenos de esperanza por el futuro que iniciamos, nos ponemos en marcha en este nuevo año pastoral. Que la Virgen de la Asunción acompañe a nuestra diócesis para que sigamos siendo luz, testimonio y casa abierta para todos
OTRAS NOTAS