Bajo presión
En más de una ocasión el vocero de los diputados de Morena, Arturo Ávila, ha señalado que hay que tener cuidado con "los momentos, porque la política de pronto es una fotografía del momento", para así justificar que diputados de Morena corearan "no estás solo, no estás solo" al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Ahora, después de que la presidenta Claudia Sheinbaum le diera la espalda al calificar de imprudente el intento de Rocha por regresar, se indica que en ese momento no se contaba con todos los datos. Eso de que es una fotografía me parece, por decir lo menos, incongruente.
Si la política es "una fotografía del momento", lo que se defiende en ese instante debe ser coherente con la información disponible en ese momento, no con la que llegue después. Decir que "no se contaba con todos los datos" implica que la foto estaba mal tomada; entonces la metáfora deja de ser justificación y se vuelve confesión de error. "No estás solo" no es un dato técnico ni una lectura provisional de expediente: es un gesto político deliberado. Si la foto bastaba para gritar apoyo, el respaldo fue consciente; si no bastaba, el grito fue irresponsable. No hay una tercera lectura.
Gritar "no estás solo" en el recinto del Congreso no es un comentario de pasillo: es un acto institucional, identificado con curul y bancada, que queda registrado y se difunde como posición colectiva. Decir después "no teníamos todos los datos" no exime esa responsabilidad; la agrava, porque admite que un respaldo tan explícito se dio sin el mínimo de información que exige. La foto no protege a quien la invoca. Lo delata.
Y conviene no leer ese grito como solidaridad. A otros correligionarios señalados por la justicia, como Cuauhtémoc Blanco, también se les ha coreado que no están solos, y ese respaldo no distingue circunstancias ni pruebas: se activa por membresía, no por inocencia. Eso no es acompañar a alguien en un proceso. Es blindar por camiseta.
El caso Blanco, de hecho, muestra que el blindaje no se queda en la tribuna: se vuelve acto legislativo. Cuando la Fiscalía de Morelos solicitó a la Cámara de Diputados el desafuero del exfutbolista por una denuncia de violación en grado de tentativa, la bancada de Morena usó su mayoría para desecharlo, alegando "inconsistencias" en el expediente. No fue un exceso retórico de un vocero: fue un voto. La investigación sigue abierta en Morelos, sin resolución, mientras Blanco conserva el fuero que el propio partido votó para preservarle.
Ahí está el mecanismo completo: Arturo Ávila blinda con una frase, la bancada blinda con un voto, la dirigencia blinda con una política. Tres niveles, la misma lógica. Y la lógica no es ideológica, es contable. El blindaje se sostiene mientras el protegido no cuesta nada: en licencia, en silencio, sin ejercer el poder que se le cuestiona. Se retira en el instante en que el protegido exige ese poder de vuelta y el costo de protegerlo deja de ser gratuito. Rocha Moya fue gratis mientras estuvo fuera del cargo. Dejó de serlo en cuanto quiso regresar a él.
La metáfora de la "fotografía del momento" es un comodín discursivo que sirve para todo y para nada, porque una foto siempre puede ser "malinterpretada" después, según sople el viento político. En la práctica, esa metáfora permite evitar dos preguntas incómodas: ¿qué sabían exactamente cuando gritaron "no estás solo"? y ¿por qué ese nivel de certeza bastó para un respaldo público tan enfático? Es un intento burdo de desplazar el debate del plano de los hechos al de las impresiones, donde es más fácil reescribir el relato sin asumir costos. La metáfora no aclara, protege; no explica, justifica.
La metáfora de la "fotografía" reduce la política a un instante congelado, cuando la acción política es, por definición, narrativa y temporal. La ética narrativa insiste en que toda acción tiene un agente, consecuencias y un responsable que debe actuar "de cara a los demás" en una historia que se despliega en el tiempo. Decir que la política es "una fotografía del momento" ignora que los actos políticos se inscriben en una trama de promesas, compromisos y expectativas que exceden el instante. Si la política fuera realmente una fotografía, no habría lugar para la responsabilidad ni para la coherencia; pero la ética política exige que las decisiones se juzguen en su continuidad, no como instantáneas aisladas.
Coda. Morena no tiene doctrina sobre la culpa. Tiene contabilidad sobre el costo.
@edilbertoaldan