Las batallas políticas por el aura

El Derecho a la Ciudad

En las últimas semanas tomaron relevancia hasta convertirse en virales, las batallas de farmear aura en espacios públicos. Jóvenes de entre 16 y 25 años de edad salieron a tomar parques, plazas y hasta universidades para organizar batallas de farmear aura y demostrar a través de expresiones corporales, faciales y baile quién tenía mucha mayor carisma, confianza y estilo.   Una juventud que no camina, sino que corre hoy en día, a la que debemos mirar con empatía, que se expresa a través de un vocabulario distinto al nuestro y de prácticas propias de su edad, que está decidida a romper todos los estereotipos, de género, de clase, y de normas. Son jóvenes A quienes en su mayoría les tocó crecer y vivir 2 o 3 años de su adolescencia o pubertad encerrados por culpa de la pandemia. ¿Quién no quisiera salir a la calle y adueñarse del espacio público después de vivir semejante encierro? Hay casos en donde esos jóvenes no vivieron la etapa de la secundaria, sino que brincaron directo de la primaria a la preparatoria. Imagínense ustedes no vivir esa etapa en su desarrollo, donde tus redes afectivas, tu personalidad y tu identidad se siguen formando.    Y no, tampoco se asusten con eso de la edad, porque ya está comprobado que la adolescencia puede durar hasta los 27 años. Es un tema de ingresos, de acceso a la vivienda, de no poder dejar la casa de los padres por los altos costos de las rentas, no solo es un tema de identidad. Antes nuestros padres o abuelos, compraban su primer terreno a los 15 años, ahora puedes pasarte toda tu vida pagando una casa, si es que tienes prestaciones en tu trabajo, porque ahora hasta eso es un lujo.    Bueno pues estas batallas por el aura, son inofensivas, tanto como aquellas batallas de freestyle, de break dance, las de rap al salir de la escuela, el baile tektonik, el estar en las bancas del cine de la expo, o en las del Parián. "Hey pa', fuiste pachuco, también te regañaban."    Ahora bien, ¿no hacen eso mismo los políticos? ¿No están intentando ocupar las plazas o las redes sociales para agradarle a la gente? La batalla política por farmear aura ha comenzado y en una de esas hasta nunca se ha ido, es permanente el ver a los políticos de todos los colores tratar de mostrar que son los más carismáticos, que más gente los quiere y que ellos representan el verdadero cambio.   No importa el despilfarro, la compra de espacios en medios, paradas de autobuses, los espectaculares, el pago de asesores, las portadas de revista, ellos están desesperados por ganarse el corazón de la gente, la simpatía de sus dirigencias internas y por última farmear más que sus contrincantes directos. En casos extremos hasta he visto políticos adoptar discursos o banderas que no son de su agrado, bueno hay quienes se han hecho pasar hasta por discapacitados o indígenas, hasta eso llegan. Hay otros que se suben a los camiones o que empiezan a andar de milagro en bicicleta, que comen en la taquería de la esquina para parecer pueblo y mostrar humildad, o recitar las famosas frases trilladas y aburridas de "cercanía con la gente y escuchar a los ciudadanos", como si los problemas de la ciudad no fueran más que evidentes y no estuvieran más que estudiados.    Así que la próxima vez que escuchemos o veamos una batalla por farmear aura, entendamos que no es que estas generaciones se hayan echado a perder o que no tengan rumbo, y más bien reflexionemos sobre si nuestros mejores años ya pasaron y dejemos de actuar nosotros como adolescentes tardíos desdichados. El derecho a la ciudad es de todos. Y esos jóvenes solamente se están expresando. Es la primera vez desde hace mucho tiempo que no tomaban los lugares públicos de esta manera. Decían los filósofos griegos: todo está en movimiento, todo fluye, y con ello también las personas -Panta Rei- que significa que nada es permanente, todo se transforma.    Y por supuesto, la próxima vez que veamos a un político intentando farmear aura, seamos empáticos, ellos tan sólo están intentando vivir del erario, conseguir el fuero, o que alguien por primera vez en su vida los voltee a ver, no sean gachos, denles cariño. Nos leemos a la vuelta.
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