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Loco México Mágico: Una comedia sin filtros que se burla de los estadounidenses

  Loco México Mágico llega a las salas mexicanas  en un momento donde la conversación suele estar teñida por el desencanto y los estereotipos. La película de Carlos Santos apuesta por lo contrario. Aquí, la risa, el ingenio y el orgullo se convierten en los protagonistas.   La historia surge de un gesto sencillo: el director, siendo joven, filmó un cortometraje en Alvarado, Veracruz, y se llevó consigo el recuerdo de una comunidad que lo acogió con cariño.   Años después, tras realizar proyectos como Chilangolandia, Señora influencer y ¡Qué huevos, Sofía!, ese calor humano se transformó en la semilla de una película que hoy se proyecta en más de mil quinientos cines.   El equipo que da vida a esta comedia —Silverio Palacios, Daniel Sosa, Fernando Cuautle y Sofía Carrera— cuenta en exclusiva para Infobae México cómo se vivió esa mezcla de experiencia y deseo común por contar una historia distinta en el set.   El corazón de Loco México Mágico aparece inseparable de la memoria de su director: “Cuando tenía diecinueve años filmé un cortometraje en Alvarado y me quedé enamorado con el entusiasmo de la gente. Me fui con muy buenos recuerdos y me quedó en la mente como tal vez el lugar más feliz de México”.   Esa experiencia llevó a Santos a buscar, años después, una película capaz de mostrar el lado luminoso de la vida en México: “Me di cuenta que, a pesar de que Estados Unidos tiene una economía primermundista, tienen una gran población que está tomando antidepresivos y de alguna forma este sentido de familia y alegría que tenemos acá no lo tienen ellos”.   En el set, esa búsqueda se volvió tangible para el elenco. Daniel Sosa (Juan) lo señala: “La película refresca la imagen de México que también somos. No está de más decir que sí tenemos lugares oscuros, pero también tenemos esta parte bonita y es un buen momento para abrazarla”.   No es casual que la película nazca en estos tiempos de discursos hostiles en los que se suele colocar al mexicano como el malo de la historia.   Para Carlos Santos, la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos lo empujó a tomar postura desde el arte: “Cuando gana como presidente, me molestaba mucho lo que decía de los mexicanos y sentía que había una oportunidad de contar otra historia en el cine”.   El mensaje se filtra en cada escena y en las palabras de sus protagonistas. Daniel Sosa invita a salir del cine con la certeza de “abrazar nuestras raíces y la esencia que tenemos como mexicanos”.   El filme es también una celebración de esos momentos en los que el país se une, como cuando la Selección mete gol y todo parece posible. Así, el director se propuso “generar una nueva narrativa ideológica donde pongamos en primer plano las grandezas de nuestro país”.      
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