El bulevar Río Santiago es una de las vialidades más transitadas de la capital potosina. Por esta arteria circulan diariamente miles de vehículos y funciona como conexión entre distintos puntos de la ciudad; sin embargo, un recorrido realizado a partir de denuncias de usuarios y conductores permitió identificar diversos puntos donde las condiciones representan un riesgo para quienes la utilizan.
Cuatro décadas de historia
El Río Santiago no fue trazado como una calle, sino que se construyó sobre el lecho natural del río que baja de la Presa San José. La idea de aprovechar su cauce como bulevar surgió desde finales de la década de los cincuenta para dar acceso a la zona de la carretera central.
Su construcción como vialidad inició en la década de los ochenta, durante la administración del gobernador Carlos Jonguitud Barrios (1983-1989). El objetivo fue doble: atender un problema de salud pública, ya que en el cauce se vertían desechos urbanos, y dotar a una ciudad en expansión de una vía rápida que conectara el poniente con el oriente.
Más de 100 mil vehículos circulan por sus 12 kilómetros de longitud
Actualmente tiene una longitud de 12 kilómetros dentro de la capital y se encuentra en proceso de ampliación con 9.5 kilómetros adicionales hacia Soledad de Graciano Sánchez. De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Urbano, Vivienda y Obras Públicas (Seduvop), es una de las arterias más utilizadas de la zona metropolitana, con una circulación de más de 100 mil vehículos al día. La totalidad de esta sección del río se encuentra dentro de la mancha urbana y su cauce recorre más de 23 colonias en las que habitan alrededor de 84 mil 170 personas.
Baches que ponen a prueba a los conductores
Baches de grandes dimensiones, hundimientos, coladeras abiertas, descargas de agua, basura y hasta muebles abandonados forman parte del panorama que puede encontrarse a lo largo de distintos tramos. En el sentido de poniente a oriente, uno de los puntos con mayor deterioro se encuentra en la incorporación de Mariano Matamoros, donde hay baches de grandes dimensiones que obligan a los automovilistas a maniobrar para intentar esquivarlos.
La situación se repite en otros sectores. Debajo del puente de Damián Carmona se observan coladeras abiertas, mientras que entre ese mismo puente y la incorporación hacia el Eje Vial, en el carril de alta velocidad, también hay coladeras sin protección y baches.
Otro punto crítico está en la incorporación del Eje Vial hacia Río Santiago, donde el pavimento presenta daños que semejan hundimientos. El deterioro se extiende hasta el tramo ubicado entre la salida de la plaza comercial El Dorado y la incorporación hacia la calle Capitán Caldera.
Deterioro en el sentido oriente-poniente
En el sentido de oriente a poniente, debajo del puente de 20 de Noviembre también se observan deficiencias en la superficie de rodamiento. Antes de llegar a la incorporación de la calle Mariano Matamoros existe una descarga de agua y un tramo en malas condiciones, acompañado de diversos baches. Los problemas continúan en las inmediaciones del puente Muñoz, donde el deterioro de la vialidad se combina con la acumulación de basura.
Muebles, basura y quema de desechos
Cerca del puente Muñoz es posible encontrar una cantidad considerable de residuos, entre ellos muebles, sillas y distintos artefactos domésticos abandonados en las inmediaciones del Río Santiago. El problema no se limita a la acumulación. De manera continua se observan quemas de desechos realizadas por personas que deambulan por la zona, lo que agrega otro factor de riesgo para quienes circulan por la vialidad.
Camiones que quedan atrapados
Al deterioro se suman las dificultades para los vehículos de mayores dimensiones. Uno de los sitios donde con mayor frecuencia se presentan incidentes es el puente ubicado hacia el fraccionamiento Campestre, donde continuamente se atoran camiones y camionetas de carga.
De acuerdo con usuarios, parte del problema ocurre con tráileres foráneos que, al seguir las indicaciones de aplicaciones de navegación como Google Maps, son dirigidos hacia el Río Santiago. Una vez que ingresan, tienen dificultades para maniobrar, entrar o salir del sector, particularmente a la altura de Acceso Norte.
Retornos y curvas: los puntos de mayor riesgo
Además de los daños en el pavimento, durante el recorrido se identificaron puntos que los usuarios consideran especialmente peligrosos, como el retorno del Ángel de la Independencia y las curvas ubicadas cerca del puente de Pedro Moreno, donde las condiciones de circulación pueden complicarse para los automovilistas.
Así, a lo largo de una de las vialidades que conecta diferentes zonas de la ciudad, los conductores se enfrentan no solo al tránsito cotidiano, sino a una serie de obstáculos y daños acumulados en distintos tramos.