El Nissan Kicks amplía su propuesta en Japón con ROCK CREEK, una propuesta estética que luciría muy bien en México.
Para quienes buscan mayor equipamiento, las versiones Utility Spec añaden elementos como sistema NissanConnect, asiento del conductor eléctrico, apertura remota de la puerta trasera y tecnologías de asistencia que incluyen monitor de visión periférica con detección de objetos en movimiento y vista 3D, espejo retrovisor inteligente, alerta de punto ciego y tráfico cruzado trasero, además de grabador de conducción delantero y trasero.
Esta evolución de Kicks ocurre en un momento en el que el modelo mantiene una posición relevante para Nissan en México -al igual que en otros mercados internacionales-. Más de 165 mil unidades ensambladas, exportaciones a más de 70 países y una inversión de 700 millones de pesos respaldan su producción bajo estándares internacionales.
En el mercado mexicano, la propuesta se centra en un motor 2.0 litros de 142 hp y 140 lb-pie de torque, asociado a una transmisión Xtronic CVT y modos de manejo Standard, Eco y Sport. A ello se suman hasta 15 asistencias a la conducción, conectividad inalámbrica para smartphones y una dotación tecnológica que busca elevar la experiencia frente al promedio del segmento.
Así, mientras el Kicks ROCK CREEK lleva la personalidad de la SUV hacia una estética más robusta y aventurera en Japón, el Kicks comercializado en México mantiene como pilares el desempeño, la tecnología, la seguridad y el confort. Dos interpretaciones que parten de una misma fórmula: ampliar las posibilidades de un SUV subcompacto sin perder su identidad.