Para el politólogo Gustavo Martínez Valdés, el INE sí tendría que unificar el método de afiliación de los partidos para garantizar que realmente son ciudadanos que quieren militar en un partido, y desaparecer la sombra de que no son afiliados reales.
En entrevista, afirma que el organismo electoral y los institutos políticos tendrían que cambiar la lógica de "lo que importa es la cantidad, no la calidad", pues esto debería ser lo contrario.
Actualmente, el Instituto Electoral no revisa el 100 por ciento de las afiliaciones de los partidos, confirma que no existan duplicidades entre ellos y las organizaciones que buscan el registro o investiga la afiliación cuando hay de por medio una demanda por incorporación indebida.
El investigador de la UNAM en sistemas de partidos políticos, comportamiento del voto y democracia, considera que el organismo electoral debería incorporar nuevas tecnologías para certificar las afiliaciones, pues la legislación determina que están obligados a contar con el .26 por ciento de la lista nominal para mantener su registro.
"Es responsabilidad de la autoridad verificar que los partidos políticos estén cumpliendo de manera adecuada con el requisito, porque si no, entonces para qué existe la ley. Por ejemplo, se pueden crear agentes de inteligencia artificial para revisar imágenes, verificar autenticidad, características", indica.
Martínez Valdés recuerda que los padrones de afiliados hablan de la fuerza o debacle del partido, zonas de control, estructuras, o si buscan ser un partido de masas o contar con militantes "de calidad", pero también son un tema polémico. Por ejemplo, por qué entre ellos se disputan a los mismos ciudadanos, si son 100 millones de mexicanos.
"¿Cómo es posible que entre los partidos políticos se lleguen a disputar entre sí a los mismos afiliados? Entonces esta disputa se vuelve también un mercado muy perverso de afiliaciones. Es algo preocupante", alerta.
Afirma que, históricamente, el partido en el poder es el que tiene el mayor número de seguidores. Así sucedió con el PRI, que en el 2000 contaba con 10 millones de afiliados, y ahora "es muy enano y se está volviendo muy regional". Por ejemplo, expone, si formabas partes de un sindicato, en automático eras priista.
El PAN nunca buscó un padrón voluminoso, sino de "calidad", aunque cuando ganó la Presidencia de la República multiplicó el número.
Ahora, considera, con Morena sucede lo mismo, pusieron a trabajar a todos sus representantes populares, liderazgos locales, sindicatos y organizaciones para realizar una afiliación masiva para dar la imagen de que son el partido más fuerte.
Sin embargo, agrega el académico, el reto de los institutos políticos es lograr que sus militantes realmente tengan una vida activa en el partido y éstos se sientan incluidos en las decisiones cupulares.