El mapa combina más de 263.000 exposiciones telescópicas y abarca longitudes de onda visibles e infrarrojas cercanas. Este mapa ayudará a estudiar la evolución de las galaxias, entrenar sistemas de IA y explorar la historia del universo
Otro conjunto fundamental de observaciones provino del Sondeo del Legado en la banda z de Mayall (MzLS). Los científicos llevaron a cabo este trabajo utilizando el Telescopio Nicholas U. Mayall de 4 metros de la NSF situado en el Observatorio Nacional de Kitt Peak (KPNO) de la NSF, centrándose específicamente en la banda z, una longitud de onda muy específica de luz roja profunda.
Por último, el catálogo incorporó los hallazgos del Sondeo del Cielo de Pekín-Arizona (BASS), un proyecto que el Observatorio Steward de la Universidad de Arizona dirige utilizando el Telescopio Bok de 2,3 metros. Para completar los datos terrestres, los investigadores añadieron años de observaciones orbitales que recopiló la nave espacial Explorador de Sondeo Infrarrojo de Campo Amplio (WISE) de la NASA. Para el acceso público y académico, el Centro de Datos y Ciencia Comunitaria (CSDC) aloja el repositorio completo en internet como una base de datos con función de búsqueda a través del Laboratorio Astro Data.
Impacto científico y aplicaciones futuras
Los Sondeos de Imágenes del Legado de DESI buscaban principalmente establecer objetivos de coordenadas precisas para un proyecto secundario que los investigadores denominan el sondeo del Instrumento Espectroscópico de Energía Oscura (DESI). Al registrar con precisión las posiciones y la luminosidad de estos objetos, los astrónomos analizan sus longitudes de onda de luz específicas (o espectros de color).
Esto permite realizar cálculos precisos de las distancias, lo que a su vez facilita la creación de un enorme mapa tridimensional que traza la distribución de las galaxias para observar el historial del comportamiento de la energía oscura. El plazo inicial de cinco años para las observaciones de DESI concluyó oficialmente en abril de 2026, superando el calendario previsto y documentando además con éxito un volumen de objetivos astronómicos inesperadamente grande.
El análisis inicial de los datos apunta hacia una enorme revelación sobre el destino final del cosmos, aportando pruebas preliminares de que la fuerza repulsiva de la energía oscura podría menguar en realidad a medida que transcurren las épocas. Los investigadores prevén publicar evaluaciones más precisas a partir de su conjunto de datos principal en 2027, y tienen la intención de mantener sus instrumentos de observación activos hasta bien entrado 2028.
De cara al futuro, este inmenso atlas bidimensional servirá de estándar comparativo definitivo para la inminente oleada de instrumentos astronómicos avanzados. Una vez que observatorios de vanguardia como el Observatorio Vera C. Rubin de la NSF y el DOE, y el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA entren oficialmente en funcionamiento, los astrofísicos utilizarán este mapa del legado para verificar y contrastar sus nuevos descubrimientos. Además, los informáticos planean introducir este repositorio en sistemas de inteligencia artificial para enseñarles a analizar petabytes de información del espacio profundo.
El proyecto de aprendizaje automático forma un componente central de un programa piloto de astrofísica que opera en la Nube de la Ciencia Estadounidense, que entra en el ámbito de competencias de la Misión Génesis del Departamento de Energía (DOE). "Las exploraciones de nuestro universo siempre comienzan con imágenes del cielo nocturno. Los Sondeos de Imágenes del Legado de DESI son tan solo un paso en esta venerable tradición humana", afirma el astrónomo del Observatorio Nacional de Astronomía Óptica Arjun Dey. "Para nuestro equipo, estos datos son fundamentales para la investigación de la historia de la expansión del universo y la formación de nuestra galaxia. Pero los cielos pertenecen a todos, y este sondeo ofrece a todo el mundo la oportunidad de maravillarse con sus prodigios".