Buen día, estimadas lectoras y estimados lectores de este Lunar Azulado.
Pues nada... otra vez va la burra al trigo.
Resulta que la ex number one de Gobernación, ex number one de la maquinaria partidista morenista y hoy consejera jurídica, está logrando el sueño húmedo del tío Richie, de los Atípicos y de cuanto gurú vive de pedir cooperación en redes para sobrevivir: hacer un ranking oficial de medios y comentócratas.
Porque si algo le hacía falta al ecosistema mediático mexicano era una lista de popularidad expedida desde el poder.
Seguramente varios de los distinguidos en la mañanera —o tardecera, según la agenda— ya estarán pensando en enmarcar el reconocimiento. Total, si el gobierno te menciona por nombre y apellido, el siguiente paso es presumirlo en el media kit y cobrar mejor los patrocinios. No hay publicidad más barata que la que te paga el adversario.
A los humildes comentócratas de la periferia comunicativa sólo nos queda aspirar a aparecer en algún ranking regional. Porque, eso sí, en lo local sabemos perfectamente que nos tienen bien ubicados. Y no hablamos precisamente de Lolita.
Nos referimos al clon tropicalizado de la 4T, con todo y su Chuy Ramírez hidrocachondo: más producción, más estatuillas,presupuesto millonario pa los compas croqueteros, pero con idéntica devoción por construir enemigos imaginarios. Una franquicia de bajo costo, digamos.
La verdad uno no termina de entender qué les pasa a muchos cuando llegan a la cúspide del poder. Pareciera que el elevador del power viene equipado con paranoia de serie. De pronto todo periodista incómodo, todo medio crítico y todo comentócrata irreverente se convierte en una amenaza para la estabilidad del gobierno federal y local.
Y es una lástima.
Porque políticos inteligentes los hemos conocido. Cada vez menos, es cierto, desplazados por la creciente fauna de gritones profesionales, iluminados de ocasión y bufones permanentes que han convertido la política en un concurso de ocurrencias.
Volvamos a la lista.
¿Qué necesidad había de colocar públicamente a esa batería de periodistas, analistas y comentaristas en la categoría de "enemigos del régimen", simplemente porque opinan distinto? Que algunos digan barbaridades, exageraciones o, como dicen los morros, "factos" bastante creativos, es otra discusión. La libertad de expresión no se diseñó para proteger únicamente aquello que nos gusta escuchar.
Lo preocupante no es que el gobierno responda. Lo preocupante es el mensaje implícito cuando el aparato del Estado utiliza su principal plataforma de comunicación para exhibir, señalar y clasificar a voces críticas.
La diferencia entre debatir y vigilar nunca debería hacerse tan delgada.
Más aún cuando la presidenta mantiene niveles de aprobación que la mayoría de los mandatarios del continente envidiarían. Diversas encuestas nacionales publicadas durante 2025 y 2026 la colocaron de manera consistente por encima del 70% de aprobación. Con esos números, abrir un frente innecesario contra periodistas y medios parece más un autogol que una estrategia política.
Alguien tendría que decirle que hay colaboradores que ayudan... y otros que ayudan como abrazo de oso.
Porque luego vienen las comparaciones inevitables. Que si Chávez, que si Maduro, que si los manuales del populismo latinoamericano. Y entonces el gobierno termina regalando argumentos a quienes vive criticando.
En fin.
No sé si reír o llorar ante el espectáculo bufo en el que se ha convertido buena parte de nuestra política.
Y luego están los dos patiños —porque ni a patanes completos llegan— que hace unos días decidieron convertir el Senado, ese solemne patio del federalismo, en ring de barrio.
Uno defendiendo lo indefendible, intentando rescatar políticamente al desesperado campechano.
El otro, cargando más expedientes de traiciones políticas que equipaje de vacaciones.
Pero, en fin.Ría.Llore.O haga lo que mejor le parezca.
Porque con esta bola de infumables, como diría el poeta de Michigan...¿A dónde vamos a parar?
Ahí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo, como siempre.