Aguascalientes, AGS; Una exdocente de un bachillerato militarizado de Aguascalientes denunció haber presenciado violencia física y verbal contra estudiantes, acoso sexual y presuntas omisiones de autoridades educativas ante situaciones que se presentaban dentro de la institución.
El testimonio fue difundido por el Observatorio de Violencia Social y de Género de Aguascalientes, luego de los cuestionamientos surgidos tras un feminicidio ocurrido al interior de una escuela militarizada en Tamaulipas.
La maestra relató que durante el periodo en que trabajó en una preparatoria militarizada ubicada al oriente de Aguascalientes observó diversas situaciones que vulneraban los derechos de las y los estudiantes.
Entre los hechos que describió mencionó falta de alimentación, agresiones físicas y verbales, acoso sexual y accidentes dentro de las instalaciones. Afirmó que en algunos casos estudiantes llegaron a permanecer inconscientes durante periodos prolongados sin recibir una respuesta adecuada, pese a la presencia de personal paramédico, psicólogos, militares y otros adultos.
La exdocente señaló que madres y padres de familia habrían presentado quejas por estas situaciones tanto ante la propia institución como ante instancias educativas. De acuerdo con su relato, algunas de estas denuncias llegaron al Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA), sin que se produjeran acciones suficientes para atenderlas.
La profesora también afirmó haber denunciado situaciones de violencia que sufrió personalmente por ser mujer y señaló que incluso planteó acompañar a estudiantes en la presentación de denuncias con apoyo de un colectivo.
Dentro de su testimonio, acusó que la administración del plantel habría sido señalada por diversas irregularidades y que algunas familias incluso denunciaron presuntos cobros indebidos relacionados con las colegiaturas.
La exdocente describió además situaciones de acoso sexual hacia alumnas, incluyendo comentarios de carácter sexual realizados por personal y situaciones de acoso en las regaderas por parte de estudiantes.
También mencionó presuntas agresiones físicas contra alumnas, castigos ajenos a la formación académica, como realizar labores domésticas en la vivienda del director, así como comentarios lascivos hacia integrantes de la comunidad estudiantil.
Según su relato, quienes denunciaron estas situaciones habrían enfrentado posteriormente amenazas y señalamientos con los que, afirmó, se buscaba desacreditarlos y evitar que continuaran hablando de lo ocurrido.
La exdocente aseguró además que, durante sus acercamientos con autoridades educativas, le fue referido que la situación del plantel ya era conocida y que el entonces director había sido identificado previamente como una persona señalada por conductas violentas dentro del sistema educativo.
En esa misma versión, sostuvo que el directivo habría contado con respaldo político que le permitió mantenerse en posiciones de poder.
El Observatorio de Violencia Social y de Género utilizó el testimonio para cuestionar los límites entre disciplina y violencia dentro de instituciones militarizadas y plantear la necesidad de revisar los mecanismos existentes para proteger a estudiantes y trabajadores.