Buen día, estimados lectores y lectoras de este Lunar Azulado.
Pues nada... otra vez, después del niño ahogado, quieren tapar el pozo.
Pintar ciclovías abandonadas, sin acompañarlo de una política integral de movilidad, educación vial, mantenimiento, vigilancia y respeto al ciclista, es exactamente eso: pintar el problema, no resolverlo. Se gasta recurso público para la fotografía, pero no para cambiar la realidad.
Y desgraciadamente las tragedias siguen recordándonos que las bicicletas no se protegen con brochas ni con pintura, sino con planeación. En los últimos meses Aguascalientes ha registrado accidentes graves donde ciclistas fueron atropellados en vías estatales y federales, algunos incluso requiriendo traslados aeromédicos. La infraestructura, por sí sola, nunca ha sido suficiente.
Mientras tanto, esta administración estatal y las municipales ya están prácticamente de salida. En unos meses comenzará el cierre presupuestal y administrativo del año, y nuevamente veremos la misma película: mucho anuncio, muchas inauguraciones exprés y demasiadas entrevistas disfrazadas de propaganda institucional.
Porque aquí vivimos en campaña permanente.
Y esas campañas tienen un combustible muy rentable: los espectaculares.
Es un secreto a voces que buena parte de esa publicidad exterior opera entre permisos irregulares, renovaciones dudosas o simplemente bajo una fiscalización bastante flexible. Mientras tanto, pareciera que para algunos funcionarios es más importante aparecer sonriendo en una lona de veinte metros que entregar resultados medibles.
Total...
Con que la gran electora los recuerde. Con que las despensas lleguen. Con que la foto salga bonita.
Lo demás puede esperar.
Sería saludable que cada dependencia estatal, municipal y federal publicara indicadores de desempeño actualizados, metas, cumplimiento presupuestal y resultados verificables, sin necesidad de que los ciudadanos tengan que andar promoviendo solicitudes de transparencia para conocer información que debería ser pública desde el primer día.
La transparencia no debería funcionar bajo pedido.
Por otro lado, ayer vimos a la Gober reunida en la Ciudad de México con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para gestionar dos asuntos relevantes: fortalecer la infraestructura del ISSSTE en Aguascalientes —donde, según la propia reunión, ya se analiza la construcción de una nueva clínica del Instituto para maestras, maestros y trabajadores federales— y seguir impulsando la ampliación de la carretera federal 70, Aguascalientes-San Luis Potosí.
Ambos temas son necesarios.
El Hospital General del ISSSTE en Aguascalientes, de hecho, acaba de obtener por cuarta ocasión el reconocimiento Oro de los Angels Awards, distinción internacional de la World Stroke Organization que certifica el cumplimiento de protocolos de atención oportuna a pacientes con enfermedad vascular cerebral, tras validar las métricas del primer trimestre de 2026. No es un dato menor: confirma que existen fortalezas médicas reales, que también requieren infraestructura suficiente para atender la creciente demanda.
También es cierto que la conectividad regional con San Luis Potosí y Jalisco lleva años siendo una asignatura pendiente para el Bajío.
Hasta ahí, bien.
Lo preocupante es que nuevamente pareciera que toda gestión tiene que pasar exclusivamente por la oficina de la número uno.
En el gobierno federal todo debe anunciarlo Claudia.
En el estatal todo debe anunciarlo Teresa.
Hay de aquel funcionario que pretenda presumir una gestión propia.
Pareciera que el mérito administrativo también está centralizado.
Y hablando de centralización...
¿Se acuerdan cuando López Obrador desapareció, en los hechos, las viejas delegaciones federales para crear la figura de los llamados "superdelegados"?
La idea, en el papel, sonaba interesante: simplificar la operación federal.
La ejecución terminó siendo otra historia.
Muchos llegaron con escasa experiencia administrativa; otros descubrieron muy rápido las mieles del poder; algunos terminaron haciendo política local y varios simplemente aprendieron que era mejor no moverse demasiado.
Hoy, salvo la Delegación del Bienestar —que concentra los programas sociales y el presupuesto territorial más importante del Gobierno Federal—, el resto de las representaciones federales prácticamente desaparecieron del debate público.
No informan. No comunican. No rinden cuentas. No fijan postura. No encabezan políticas públicas. Parecen oficinas invisibles.
Mientras tanto, la ciudadanía termina creyendo que absolutamente todo depende del gobierno estatal.
Y eso tampoco fortalece el federalismo.
En las propias dependencias federales en CDMX ya le pusieron apodo a esta administración local:
"El Gobierno de Power Point."
Mucho diagnóstico. Mucha presentación. Mucho render. Mucho video institucional.
Pero todavía quedan demasiados proyectos esperando convertirse en realidad.
El reloj corre.
Las administraciones empiezan a contar los meses, no los años.
Y seguramente varios secretarios del gobierno local panista, terminarán el sexenio exactamente igual que como llegaron: cobrando por cuotas políticas mucho más que por resultados.
Por cierto...
¿Alguien sabe dónde anda Movilidad Municipal?
Porque gobernar la movilidad no consiste únicamente en instalar radares.
Se necesitan sincronización semafórica, rediseño vial, prioridad al transporte público, respeto al peatón, infraestructura segura y coordinación metropolitana.
Porque los "brujos" de Jesús María también gobiernan una parte del problema, y no todo puede recaer en "el buen Cachorro".
Y antes de despedirnos...
Una pregunta que sigue recorriendo discretamente los pasillos de San Lázaro.
Con la licencia solicitada por Hugo Eric Flores para asumir la dirigencia del nuevo partido PAZ, ¿quién terminará ocupando la Sección Instructora? El nombre que ya circula con más fuerza en los pasillos legislativos es el de Sergio Gutiérrez Luna, aunque hay otros aspirantes con impedimentos legales o ambiciones propias de gubernatura que difícilmente convencerían a Monreal y a los aliados de la 4T.
Más interesante aún...
¿Habrá ahora sí margen para destrabar expedientes que llevan meses empolvándose?
Porque el tiempo siempre juega.
Para unos es aliado. Para otros... es el peor fiscal.
PD. La otra pregunta que comienza a sonar en las aguascachondas es igual de incómoda: ¿quién está moviendo —o patrocinando— los grupos de choque que empiezan a aparecer?
Porque esas cosas nunca nacen solas. Nunca. Ayer lo puso en la mesa el Fiscal Alonso.
Ahí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo, como siempre.