Para comenzar a escribir estas líneas, debo tomar aire y respirar hondo. Y es que lo que vivimos este fin de semana fue en verdad un revoltijo de emociones. La detención de Felipe Lomelí abrirá un parte aguas en la historia de Aguascalientes, y en Jesús María.
¿Qué no son los grandes capos sujetos que tienen grandes propiedades, que viven a las afueras de las ciudades? ¿Viven en casas de lujo, manejan autos último modelo, carísimos y exóticos?
Pues esa no es la historia de Felipe Lomelí, desde Radio Base, nuestro medio de comunicación autónomo e independiente, tuve la oportunidad de asistir directamente al lugar donde fue privado de su libertad el señor Felipe, pude observar entre mi visita y la asistencia a los juzgados federales donde se manifestaron vecinos y familiares, que San Miguelito es una comunidad muy unida, muy trabajadora, que saben lo que es ganarse las cosas, que ponen la cultura del esfuerzo en práctica cada día.
Felipe, maneja apenas una camioneta austera, con una estructura de metal en la caja, para los fines de semana transportar sillas y mesas las cuales pone en renta. En las noches trabaja como personal de mantenimiento -no jardinero como manejaron algunas versiones-, de la planta tratadora del Campestre. Trabajo que desempeñaba toda la noche, y del cual salía a las 6:30 am para entonces trasladarse a su local donde vende lonches y jugos.
Ahora, vayamos al operativo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) el cual los mismos vecinos narran como una terrible experiencia que generó miedo entre todos, ya que los elementos de la Secretaría apuntaron con sus armas directo a todos aquellos que grababan, inclusive hay testigos de cómo a una señora y a una menor de edad les sustrajeron los teléfonos para que borraran los videos que acababan de grabar.
La segunda parte del operativo: los agentes de la Secretaría, se encontraban algo desorientados, perdidos, puesto que primero llegaron y reventaron una casa abandonada, es decir, en su primer intento fallaron.
En su reporte los agentes señalan que Felipe Lomelí Carreón iba armado al momento de la detención, pero él en ese momento regresaba de comprar en la tienda con sus hijos. Su defensa mostró los videos donde él camina con total tranquilidad y donde no se alcanza a percibir ningún arma. Dicen que su casa estaba llena de armas, cuando no hay pruebas de ello, los oficiales no mostraron fotos de ello, y el testimonio de vecinos y familiares dice que ellos simplemente las sembraron.
También señalan que él es el líder una célula delictiva, todo eso desde una casa tan humilde, prácticamente de adobe, para ser el "líder" de una banda criminal, el señor Felipe Lomelí estaría concentrado en esas actividades, aunque todo ello difiere con la dinámica que él hacía todos los días, las cuales le permitían ser el sustento para su familia.
Luego viene otra contradicción, en el mundo de las detenciones, comúnmente cuando detienen a un líder de ese nivel como el que señala la SSPC, existen enfrentamientos, quema de autos y establecimientos que a veces pueden durar hasta días, esos líderes no suelen andar sólos o tan desprotegidos. El día que pude visitar San Miguelito, me pude dar cuenta que en varias casas tienen cartulinas en apoyo a Felipe, ¿ustedes creen que si se tratara de una persona que siembra el terror en la comunidad, saldrían así a defenderlo? Muchas cosas no cuadran en la declaración de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, como que ni en la casa ni en la camioneta de Felipe, se encontró alguna droga o arma como ellos señalan.
El Fiscal del Estado comenta, que ellos no tenían a ninguna persona de ese nombre como uno de sus objetivos, "no estaba referenciado", mencionó en entrevista a algunos medios.
Y así es como ahora Felipe Lomelí Carreón, apodado el "chilis" y no "El Guayabo" como dicen las autoridades, ahora fue vinculado a proceso, lo cual no significa que ya es declarado culpable, sino que tendrá en este caso 2 meses para que su defensa presente las pruebas que según su testimonio, la jueza de control en Aguascalientes no le permitió mostrar.
Un caso que ha consternado a la población de San Miguelito, que hasta ahora era una comunidad tranquila, respetable, con gente humilde, clase trabajadora, esa que comúnmente es la víctima de los abusos de las autoridades.
Para ser honesto, hasta este punto yo no pude percibir algún tinte político en todo esto, más allá de que el señor Felipe portaba una playera azul en sus lonas y pancartas, como si cualquier persona por portar una prenda de ese color ya pudiera ser identificado como panista , ni el patrocinio a la familia de don Felipe quien además las autoridades y algunos medios manejaban que cometió delitos en Zacatecas, como si el señor fuera gozara de omnipresencia.
Y la pregunta es: ¿Quién nos defiende? ¿Y el estado de derecho? ¿No son esas personas víctimas de la justicia ciudadanos como usted y como yo? Nos seguimos leyendo, tenemos que seguir luchando por nuestro derecho a la ciudad, y eso incluye el poder transitar con tranquilidad sin el temor de ser detenidos cuando a la autoridad se le venga en gana.
Daniel Barrera