La construcción de vivienda vertical en el Centro Histórico de San Luis Potosí puede representar una estrategia positiva para aprovechar mejor la infraestructura existente y fortalecer la vida urbana del primer cuadro de la ciudad.Sin embargo, si este crecimiento no está acompañado de una adecuada planeación pensada exclusivamente para el Centro Histórico, podría generar mayores problemas de servicios, movilidad e incluso provocar el desplazamiento de sus habitantes por gentrificación, advirtió Benjamín Alva Fuentes, doctor investigador de la Facultad del Hábitat de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).El especialista explicó que, en términos generales, la verticalidad suele ser favorable en las zonas centrales porque permite concentrar más viviendas en espacios reducidos, lo que favorece un mejor aprovechamiento de la infraestructura del Centro Histórico.Crecimiento con reglas claras para el Centro HistóricoAlva Fuentes señaló que el desarrollo vertical en el Centro Histórico debe sustentarse en programas de planeación que regulen su expansión y promuevan lo que denominó una "densificación inteligente" únicamente para el Centro Histórico.Esto implica que quienes construyan un mayor número de viviendas dentro del Centro Histórico también asuman responsabilidades respecto al fortalecimiento de la infraestructura necesaria para soportar ese crecimiento.Explicó que el Centro Histórico posee redes de servicios con muchos años de antigüedad, diseñadas para una ciudad muy distinta a la actual, cuando en el Centro predominaban viviendas amplias de uno o dos niveles y la demanda de agua, energía eléctrica y drenaje era considerablemente menor.Más de 10 mil viviendas en el Centro HistóricoActualmente, el Centro Histórico cuenta con 10 mil 348 viviendas totales, según datos del INEGI y el levantamiento de uso de suelo 2023 del IMPLAN, con mayor concentración en los barrios de San Sebastián y San Miguelito. A pesar de ello, solo el 41% del uso de suelo del Centro Histórico es habitacional y su población cayó de 50 mil a 23 mil habitantes en los últimos 30 años, con una ligera recuperación actual a 25 mil 231 habitantes. Actualmente, el incremento en el número de viviendas en el Centro implica una presión mucho mayor sobre esos servicios, por lo que la infraestructura existente del Centro podría llegar rápidamente a su límite.Agua, electricidad y drenaje, los principales retos del Centro HistóricoEl académico afirmó que el aumento de departamentos en el Centro Histórico no solo incrementa el consumo de agua potable, sino también la demanda de electricidad y la cantidad de descargas al sistema de drenaje del propio Centro.Explicó que hoy los hogares del Centro Histórico consumen mucha más energía que hace décadas debido al uso cotidiano de teléfonos celulares, internet, televisores, aire acondicionado y otros equipos electrónicos, por lo que la red eléctrica del Centro Histórico también enfrenta nuevas exigencias.A ello se suma que el sistema de drenaje del Centro Histórico ya presenta un importante nivel de saturación, situación que podría agravarse con una mayor densidad habitacional y ocasionar nuevamente problemas de desbordamientos de aguas residuales dentro del Centro Histórico.La movilidad también limita el desarrollo del Centro HistóricoOtro de los desafíos identificados por el investigador es la movilidad dentro del Centro Histórico, indicó que el acceso al Centro Histórico depende principalmente del automóvil o de los desplazamientos a pie, ya que existen pocas alternativas para trasladarse, como sistemas de transporte público más eficientes o infraestructura para bicicletas.A esto se suma la escasez de espacios para estacionamiento en el Centro Histórico. Recordó que el Reglamento de Construcción del Ayuntamiento exige que cada vivienda en el Centro cuente al menos con un cajón de estacionamiento, condición que encarece los proyectos inmobiliarios y dificulta la construcción de nuevas viviendas en una zona donde el espacio disponible del Centro Histórico es muy reducido.El riesgo de gentrificación: vivienda cada vez más cara y exclusiva en el Centro HistóricoAlva Fuentes consideró que todos estos factores elevan considerablemente el costo de desarrollar vivienda en el Centro Histórico; señaló que este fenómeno puede derivar en procesos de gentrificación dentro del Centro Histórico, donde únicamente quienes cuentan con un mayor poder adquisitivo pueden invertir o adquirir inmuebles en el Centro, mientras que los propietarios con menores recursos terminan siendo desplazados del Centro Histórico al no poder competir con el incremento del valor del suelo. En consecuencia, el Centro Histórico deja de ser un espacio accesible para distintos sectores sociales y se convierte en una zona cada vez más exclusiva.La protección patrimonial también influye en el Centro HistóricoEl especialista aclaró que preservar el patrimonio histórico del Centro Histórico es indispensable, aunque reconoció que las regulaciones actuales hacen más costosa cualquier intervención en los inmuebles del Centro. Explicó que las restauraciones en el Centro Histórico deben cumplir con estrictos lineamientos sobre materiales, colores y procedimientos especializados, además de requerir diversos dictámenes técnicos, lo que incrementa significativamente la inversión necesaria para recuperar una finca histórica del Centro.Añadió que esta situación ha provocado que numerosas propiedades del Centro Histórico permanezcan abandonadas durante años, convirtiéndose incluso en riesgos para la seguridad y la protección civil del Centro.El siguiente paso para el Centro HistóricoAlva Fuentes también hizo referencia a las intervenciones en calles y espacios públicos del Centro Histórico, donde las decisiones relacionadas con el adoquín y otros elementos patrimoniales suelen enfrentar posturas encontradas entre quienes buscan conservar la imagen tradicional del Centro y quienes impulsan mejoras en la infraestructura urbana del Centro.Finalmente, el investigador destacó que el Centro Histórico ha comenzado a recuperar parte del dinamismo que perdió hace algunos años gracias a diversas obras de rehabilitación realizadas en espacios públicos del propio Centro.No obstante, insistió en que el siguiente paso debe ser diseñar programas exclusivos para el Centro Histórico que definan dónde puede crecer la vivienda vertical dentro del Centro, qué infraestructura del Centro debe reforzarse y cómo mantener el equilibrio entre las actividades habitacionales, comerciales, turísticas y religiosas del Centro, de manera que el Centro Histórico conserve su identidad y continúe siendo un lugar atractivo para vivir sin comprometer su patrimonio ni la calidad de vida de sus habitantes.