Contra Paradigma
Durante casi catorce años, desde que las redes sociales motivan e influyen en la política nacional —con el caso de la campaña contra Peña Nieto—, no hemos podido conceptualizar el poder de las mismas, ni entender que han sobrepasado a las instituciones que resguardan la democracia, así como a los intelectuales que no pueden categorizar ni teorizar debido a su gran activismo, lo que hace difícil calcular las variables.
Estas redes y medios hoy en día han dado pauta a los discursos de la extrema derecha y la derecha, con detonantes prácticamente longevos: motivaciones estéticas y raciales, amenazas, miedo y desconocimiento que se traspasan a millones de personas. La consecuencia: el regreso de Trump, el fortalecimiento de la AfD y Vox en cada uno de los países, y, sobre todo en México, la interiorización del "enemigo interno" que no es el narco, ni la corrupción, ni el empresariado coludido. No: el problema de nuestra sociedad, la decadencia de Occidente, el auge del ateísmo, la degradación de la cultura, la mala economía, el bajo meritocratismo, no se deben al sistema, sino a "la forma de pensar" —y esa forma de pensar es la izquierda—. La culpa de todos los males es la izquierda, el movimiento antifa, los "chairos", los programas sociales, el resentimiento y demás.
¿Por qué? Claro, si eres un obrero que se levanta a las 4 de la mañana porque no existe un transporte público digno que respete horarios, y que te tienes que formar —ya sea en Edo. Méx., Aguascalientes o Buenos Aires— a esperar la ruta más de una hora y media; y que luego, al entrar tarde, te descuenten el día, que es pagado a menos del salario mínimo; que no cotizas para tener acceso a la vivienda; que no tienes seguridad social; que mañana, por un desplante del patrón, te pueden correr; que al buscar justicia laboral no te ven como un derechohabiente sino como un lastre más para el sistema económico; donde los servicios públicos son deficientes porque priorizan las licitaciones del compadrazgo; y que no puedes estar con tu familia por cumplir con otros dos empleos más, porque los empresarios aprovechan la narrativa de la inflación para subir sus precios; porque no puedes caminar tranquilo porque hay asaltos, donde el gobierno municipal protege a los delincuentes; donde encontrar empleo bien remunerado es imposible e implica gastar tus ahorros; donde te tienes que ahogar en crédito para subsistir y no obtener ningún lujo; cuando la policía es parcial y comete actos contra tu propiedad o tu persona solo para obtener indicadores y mejores resultados para el presupuesto…
Después de todo eso, según la derecha, el problema es tu forma de afrontarlo. Porque el que ahora es millonario por herencia o corrupción "lo hizo por su esfuerzo", y tú, que no tienes esas características, no puedes estar quejándote; chíngate en el ciclo de la obsolescencia, donde no hay ni una mínima rentabilidad. Y si cuestionas eso, eres "zurdo". Si no estás de acuerdo y vienes de una clase social desprotegida, eres "chairo". Si tu color de piel no está en el pantone de la aceptación, eres "zurdo". Si sabes bastante de historia, eres "un marxista resentido".
La derecha siempre será incapaz de entender las necesidades populares porque sigue en la alienación, persigue su interés particular, no tiene ética ni escrúpulos, se excusa en el libre mercado donde, sin querer, pide a gritos poder pasar por encima de los derechos de todos. No importa vender tierras protegidas, no importa no pagar impuestos, no importa que cuando tu negocio salga mal lo pague el Estado, no importa gastar en actos militares en vez de salud y vivienda, no importa lucrar con la propiedad privada para que el mercado inmobiliario deje en la calle a todos.
No importa eso. Lo que le importa a la derecha es que "no eres decente visualmente", que tu derrotismo es tu cruz, que si no tienes credo no tienes valores, que no tienes guía si no es a través de la dictadura —pero no de la dictadura del proletariado, sino de la de los herederos—. A la derecha le importa que, si eres hombre, solo obedezcas al Estado de Cosas, seas una pieza y no un hombre libre, descuides todo menos lo que da dinero a la empresa. Si eres mujer, descuida todo, incluso a los hijos; no dejes que tu empresa pierda un solo centavo; no puedes recuperarte de tu embarazo; no hay derecho a la maternidad ni a la paternidad: eres una unidad de producción.
Eso pasa en Aguascalientes, en Buenos Aires, en Monterrey, Guadalajara, Córdoba. El problema es la derecha, el capitalismo inhumano y nuestra deshumanización. Eso no lo medita ni un poco la ultraderecha.
Spoiler Alert: La ultraderecha por mero darwinismo no se mantiene, vean el caos americano. Por otro lado, la izquierda por mero darwinismo evoluciona y se adapta, vean el auge de la República Popular de China.
¡Viva México y toda la la clase obrera internacional!