Economía Política I: ¿Está en crisis el Neoliberalismo?... ¿Qué es el Neoliberalismo, por cierto?

Behavioral Economics

El artículo anterior lo dedicamos a los 250 de EUA, y una pregunta importante, y no sólo para el cumpleañero sino también para el resto del mundo, es si la segunda presidencia de Trump es una desviación temporal de una trayectoria de dos siglos y mediogeneralmente exitosa,o algo por lo que deberíamos preocuparnos más.No es fácil decir. Sin embargo, la incertidumbre de nuestros días va mucho más allá de la presidencia de EUA. El economista José Casar, en particular, recientemente escribió en la revista digital el diluvio un artículo titulado “Un Muerto Viviente: el Paradigma Neoliberal de la Economía”con unahistoria de la economía del mundo y dela economía política de los últimos 100 años, empezando con la Gran Depresión de los 1930s y el paradigmadel Keynesianismo. El Keynesianismo fue precedido por el Liberalismo que venía de fines de los 1700s y fue seguido por el Neoliberalismo de los 1970s. En los tres casos el desarrollo económico terminó superando al pensamiento de los economistas, y Casar argumenta que ha llegado la hora de que el Neoliberalismo también pase la estafeta. Este es el primero de 3 artículos sobre historia económica del mundo e historia dela economía política desde los 1700s. Empezaremos con una filosofía de la Historia con la que yo comulgo significativamente: la del novelista ruso León Tolstói. En el artículo 2 contaremos propiamente las dos historias:la economía del mundo desde fines del siglo XVIII hasta principios del XXI, yla economía política dominante correspondiente. Como Casar, yo también creo que las realidades económicas del presente están volviendo a rebasar el pensamiento de nosotros los economistas, y en el artículo 3 especularemos sobre la forma que podría tomar lo que seguirá al Neoliberalismo… que, por cierto, no podrá llamarse “Neokeynesianismo”: este nombre ya está tomado.

Recientemente el ex–presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) hizo una petición pública al presidente gringo Trump para que “vuelva a ser el del pasado”. Si hubiera vivido para verlo, el escritor ruso León Tolstói seguro le hubiera dicho a AMLO que seguro sería más efectivo rezarle a una hija de Zeus: Clío, la musa de laHistoria. En La Guerra y la Paz, Tolstói expone una filosofía de la Historia que personalmente yo encuentro muy atractiva. Así como cada uno de nosotros somos una compleja unión de células controladas por nuestra mente, el mundo también es una compleja unión de individuoscontrolada por una mente central de un ente metafísicollamado“Historia”.Cuando Historia quiere hacer algo, se vale de los hombres disponibles en ese momento, y encarga a uno la ejecución de su plan,a quien el resto llamamos “líder”. Cuando escuchamos nuestra música favorita a todo volumen, lastimando asíparcialmente nuestro oído, ¿Solemos tomar en cuenta qué partes se dañan y cuáles no? Yo no.Lo mismo parece ocurrir con Historia: sólo le importan sus metas, los individuos le somos totalmente indiferentes.Mientras que los beneficiados llamarán“héroe” al líder,los perjudicados lo llamarán “villano”. Ambos lo consideraránmaestro…ilusamente: sólo es una marioneta de Historia. No sé si nuestras células tengan una consciencia individual, pero yo creo que nosotros los hombres sí, y es perfectamente natural que los beneficiados por Historia apoyen al líder, y los perjudicados se opongan… pero todo será en vano: la situación siempre estará bajo control de Historia. Si acaso, a todos les convendría aprender algo de Filosofía Moral, el nombre viejo de las ciencias sociales, para tratar de entendera Historia: “quien desconoce a Historia, está condenado”, dice un famoso dicho. Así, y volviendo a AMLO, creo que mejordebería rezarle a Clíopara lidiar con la “fuerza del destino” [los cantantes españoles Mecano dixit] de Trump.

La historia anterior deHistoria viene a cuento porque, como dijimos al principio, recientemente el economista José Casar escribió unahistoria económica del mundo de los últimos 100 años y de tres economías políticas asociadas, Liberalismo, Keynesianismo, y Neoliberalismo(anatema para AMLO, por cierto).Las tres han sido reaccionescontra una creciente incapacidad del paradigma dominante para entender y controlar el desarrollo económico.El Liberalismo nació para enfrentar los retos sociales planteados por la Revolución Industrial que empezó a fines de los 1700s. El Keynesianismo fue una respuesta intelectual de los economistas a la crisis de la Gran Depresión de los 1930s. Mientras que el Liberalismo gozó de una larga vida de 150 años, al Keynesianismo no le fue tan bien: recibió un golpe fatal con la Estanflación de los 1970s, sólo vivió 40 años. Esta estanflación engendró al Neoliberalismo. Y con Trump de nuevo a la cabeza de EUA, argumenta Casar, el Neoliberalismo, a sus 50 años, hoy se encuentra en agonía.

Me gustaron las historias de Casar del Keynesianismo y del Neoliberalismo y sus valoraciones de ambas economías políticas. Además, comparto su opinión de que estamos experimentando un cambio de época, y que deberíamos cambiar de paradigma: como bien solía decir el mismo Keynes a sus contrincantes intelectuales, “cuando cambian los hechos, yo cambio de opinión. ¿Usted qué hace, señor?”. Sin embargo, y a diferencia de Casar, no estoy seguro de que necesitemos uno nuevo.A juzgar por su artículo, no parece conocer tanto sobre los orígenes del Liberalismo, ni de Behavioral Economics, y tampoco de Psicología Social, y en mi opinión por ahí deberíamos empezar para tratar de dar con una buena economía políticapara nuestros días…como veremos en los próximos dos artículos, porque ya hemos agotado nuestro presupuesto semanal de 800 palabras. En el siguiente hablaremos, en particular, de Liberalismo, Keynesianismo, y Neoliberalismo, y de su insuficiencia para hacer frente al mundo de la segunda presidencia de Trump. El tercero y último de esta serie será sobreanálisis económico, lafilosofía de la Historia de Tolstoi, yPsicología Social.

 

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